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- "2026-04-08T11:51:15-03:00" > Actualizado al 08/04/2026 11:51hs.
No es habitual que un jugador que viene de afuera, con el torneo empezado y que no tuvo ninguna historia previa con el club, se acomode tan rápido a su esencia, a su ADN y, sobre todo, a su exigencia. Pero Adam Bareiro lo hizo. Desde que llegó a Boca jugó como si llevara años en el Xeneize. De entrada, en su estreno, marcó un doblete en la Copa Argentina. Pero fue solo un aviso. Después, en ningún escenario le pesó la camiseta. Y con su gol a la Católica, en el contexto actual por Libertadores, estableció una marca sorprendente.
Por empezar, desde que llegó al club, el paraguayo no se perdió ningún partido. Desde su estreno goleador ante Gimnasia de Chivilcoy, no salió más. Lleva ocho encuentros al hilo. Y jugando casi tiempo completo. Es decir, no sólo se metió en el equipo, sino que se estableció como uno de sus pilares, al punto que le cambió la cara al ataque. Por sus goles, pero también por su aporte extra, el invisible (el contagio que genera en ataque) y el no tanto, el otro, el palpable.
Por lo pronto, además de los ocho juegos al hilo, tiene otra marca fundamental: en 42 días vestido de azul y oro, ya marcó cinco goles. Y lo particular: convirtió al menos uno en todas las competencias. Los dos primeros en la Copa Argentina. Los dos que siguieron, en la Liga. Y en el contexto actual, en Chile, también se estrenó en Libertadores. Ah, y lleva tres gritos consecutivos: Instituto, Talleres y Católica.
A la medida de Boca
Por la facilidad con la que se metió en el equipo, por su entrega, por su forma de jugar, por cómo se metió en la gente y en el grupo, Bareiro parece ser un jugador hecho a la medida de Boca. Al fin de cuentas, es el nueve que necesitaba Boca.
Así, de esa clase, metido en el área, de manera constante peligroso, alerta, optimista, sin darse por vencido en ningún escenario. El paraguayo muestra esa esencia made in Boca que lo separan todavía más de su ciclo en River. Porque no solo son los goles que hizo y que no, también su aporte para el equipo hace una diferencia enorme.
En total, en River, Adam jugó 16 partidos, sin anotar ni un solo gol (567 minutos en total). Lo mejor, en un contexto discreto, había sido su performance en el Súper jugado en la Bombonera, con triunfo para River por 1-0 con gol de Manu Lanzini. Como si en el Templo xeneize ya sintiera cierta comodidad, acaso una señal a futuro. Pero después, se fue al Al Rayyan de Qatar por la puerta de atrás y más tarde a Fortaleza.
Video: FOX Sports
Allí recibió la bendición de Martín Palermo, que lo levantó y, podría decirse, lo preparó para este desembarco en Boca. "Cuando él llegó como DT a Fortaleza yo no andaba bien. Me manifestó que conocía mis cualidades y que no debía demostrarle nada. Me dio confianza y volví a hacer goles, tenerlo como DT fue un privilegio", contó Adam en la revista oficial Desde La Boca.
en el contexto actual, Boca disfruta de volver a tener un nueve goleador, que se complementa muy bien con Merentiel y que hizo olvidar por completo a Edinson Cavani, más allá de que en el último tiempo, por rendimiento, el Matador viene en deuda. En definitiva, Boca encontró a su reemplazante. Y lo disfruta.
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