Cortex AI Analítica
"Relevante para el ámbito competitivo y cultural."
- Jugaba en la liga de su país, pero sentía que necesitaba salir para progresar.
Es camerunés. Jugaba en la liga de su país, pero sentía que necesitaba salir para progresar. A los 23, hace ya diez años, se probó en Bélgica y no quedó. Volvió. Un compatriota que estaba en Bolivia le recomendó que fuera para allá. ¿De Camerún a Bolivia? Ni lo dudó: su respuesta, pese a que con suerte juntaba algunas palabras en español, fue un sí. Y, en el contexto actual, ya asentado, con familia y una tonada francesa que se entremezcla, se enfrentará a River en la Copa Sudamericana: Marc Enoumba, el protagonista de esta curiosísima historia, no pasará inadvertido con la camiseta del Blooming.
“No tenía idea dónde quedaba Bolivia en el mapa, ja”, cuenta este defensor de 33 años, que puede jugar tanto de zaguero como de lateral derecho y que toma mate. Su llegada, que se dio luego de varias escalas, fue para jugar en Jorge Wilstermann, aunque rápidamente fue cedido al club Municipal Tiquipaya, de la Segunda División, dado que no tenían cupo de extranjero para ficharlo. “Fue duro, pero me puse en la cabeza tratar de adaptarme, tratar de aprender el idioma para poder comunicarme”, recuerda en esta charla con Olé.
En el 2017, la Copa Simón Bolívar, que la juegan equipos de Ascenso y da un pase a Primera, lo catapultó: ahí, su equipo se enfrentó a Always Ready en la fase de grupos y él dejó una grata impresión, por lo que decidieron contratarlo. Cuatro años después, ya estaba jugando la Libertadores y en la selección boliviana, dado que había obtenido la doble ciudadanía: el 10/9/21, por Eliminatorias, estuvo en el banco de suplentes del Monumental, sin entrar.
Qué pensó al dejar África para jugar en Bolivia, los días usando Google Traductor para hacerse entender y comprender qué le decían, la adaptación a una comida “más seca”, la emoción de volver a Camerún con su hija, “miro videos del Monumental” y “me gusta Juanfer Quintero”: este es Enoumba...
-¿Te nombramos como camerunés o como boliviano, Marc?
- Bueno, llevo un tiempo ya como boliviano, pero las raíces no se olvidan, seré camerunés de por vida. Aunque también me considero un boliviano más.
-¿Qué te sedujo del fútbol de Bolivia?
-Más o menos me guiaron porque era cerca de Argentina, Brasil, Perú... Entonces pensé que futbolísticamente era algo bueno. Como la idea era salir y resaltar, en mi mente pensé que iba a ser diferente de lo que vivía en Camerún.
-Te cansaste de esa liga.
-Sí. Debuté en Camerún a los 18 y estuve casi cinco años jugando en Primera. Cuando fui seleccionado para la Sub 20, empezaron a crecer un poquito más esas ganas de poder salir a explorar otro lado, porque tenía compañeros que ya jugaban en el exterior. Entonces cuando llegaban y nos juntábamos, sus experiencias te cambiaban un poquito la mente y la visión que uno tiene.
-Ahí llega la prueba en Bélgica y después, Bolivia...
-En ese momento, tenía un representante que tuvo contacto con un paisano mío que estaba aquí en Bolivia. Y bueno, con tantas ganas de salir que tenía, me hablaron de que había posibilidades de que pudiera ir y jugar y, sin pensarlo ni saber dónde era, me fui.
-¿Cómo es la liga camerunesa?
-Cuando empecé a jugar, que era 2011/12, era semiprofesional. No te alcanzaba como para tener una vida así, tranquila, poder sacar a tu familia del mal momento si lo estaba pasando. Hoy en día sí ya es profesional porque cambiaron muchas cosas, los jugadores pueden vivir con lo que ganan mensualmente. Además, hay mejores leyes para evitar las deudas. La liga es buena, es fuerte, los jugadores son técnicos y rápidos. No veo muchas diferencias en el juego con Sudamérica.
-Entonces vos a los 23 dejás todo y te venís a Sudamérica con la mochila y los botines nomás.
-Con la mochila, los botines y un montón de ilusiones.
-¿Cómo recordás esos primeros momentos?
-El primer mes fue duro. Fue bien duro porque el estilo de vida es totalmente diferente. El idioma, la comida... Fue duro, pese a que tenía la idea de que cuando salís de la casa de tu papá y de tu país, no vas a encontrar nada fácil. Tuve igual esa suerte que cuando llegué, había africanos que estaban por ahí y que hablaban francés, sentía ese calor de la gente de mi tierra.
-Todo cambió en ese cruce con Always Ready...
-Claro. Always Ready de manera constante fue un equipo que desde Segunda tenía mucha influencia, el ojo del periodismo y ya se manejaba como un equipo de Primera. Lo enfrentamos y bueno, hice lo mío, pero ese partido lo cambió todo porque se comunicaron conmigo y quisieron quedarse conmigo. Gracias a Dios, ellos tenían un grandísimo equipo, que estaba formado con jugadores que ya habían jugado en Primera y ese año nos fue bien. Ascendimos e hice una buena temporada, jugué casi todos los partidos.
-El tema es que ahí fuiste a jugar a El Alto, ¿se te complicó?
-Cuando llegué a Bolivia, no sabía qué era la altura. El primer día de entrenamiento casi me desmayo, fue duro. Pero, con el tiempo, te acostumbrás.
-¿Cómo lograbas comunicarte dentro de la cancha? Dicen que el lenguaje del fútbol se entiende pese al idioma.
-Es verdad, el lenguaje en el fútbol se entiende con gestos. Pero es difícil cuando, por ejemplo, tu compañero se te acerca y te quiere explicar algo. Al principio fue complicado porque no podía hablar ni con el técnico: tenían que traer un traductor o usar el de Google para que me pudiera explicar y hacer la traducción, porque no había tanta gente que hablara inglés. Pero igual, a los cuatro meses de estudio más o menos ya entendía.
-¿Y en la vida diaria?
-En lo social me fui soltando de a poco porque entendí que tenía que meterme para poder sobrellevar mejor las cosas. Algunos compañeros se me acercaban y me hacían sentir como uno más, eso fue muy bueno para mí.
-¿La comida es muy diferente?
-En Bolivia se come mucho la comida seca, cosas fritas, pollo frito, papas fritas... En Camerún no comemos mucho eso, tenemos múltiples platos con jugo y verdura. Además, comemos mucho más pescado que pollo o carne.
-¿Qué les decías a tus papás cuando estabas jugando en Bolivia?
-Trataba de darles una buena sensación para que no se preocuparan. Les decía las cosas buenas que me pasaban y me guardaba las malas para no preocuparlos. Mi papá hizo un esfuerzo económico preponderante para que yo pudiera viajar, porque la verdad que por lo lejos que es, es costoso. Por eso, como hablábamos una o dos veces por mes, no quería preocuparlo.
-¿Hoy están contentos?
-Sí, están contentos. Como aprovechaba las pocas vacaciones para no perder forma física, recién pude volver a los cinco años a Camerún. Fue un reencuentro muy emocionante porque volví con mi esposa y mi hijo, que tenía ocho meses. Los pude mirar a la cara y decirles que lo había logrado.
-Otro de los momentos especiales que viviste fue el llamado para la selección: ¿te costó tomar la decisión?
-No, no me costó. Sí me sorprendió porque no lo imaginaba, no esperaba ser seleccionado para otro país. de manera constante quise jugar en la selección Mayor de Camerún, pero cuando llegó la oportunidad de representar a Bolivia, estaba muy feliz y emocionado. Iba a enfrentar a grandes jugadores que hay acá, que nosotros desde chicos solo los vemos por la tele.
-Dentro de esas citaciones, viniste al Monumental...
-Sí, un estadio espectacular, de gran nivel. Recién habían cambiado el césped, fue una muy linda experiencia. La verdad es que es hermoso. Hoy veo videos en redes y partidos, porque me gusta seguir a algunos equipos de Argentina.
-¿Qué jugador de River te gusta más?
-Me gustan Juanfer Quintero y Kendry Páez, que me parece un chico que tiene mucho talento. Ojalá pueda recuperar su forma de antes.
-¿De ellos dos deben cuidarse?
-No, no, de todos, tienen un muy buen equipo, con mucha jerarquía. Es un gran equipo, juegue quien juegue.
-¿Qué diferencias ves entre ambos clubes?
-La diferencia pasa primero por las estrellas que tiene River, además de los campeonatos ganados y las Copas Libertadores que han jugado. Tienen jugadores que han ganado el Mundial, es mucha más jerarquía. Pero tenemos esa esperanza de hacernos conocer: tenemos algunas cosas guardadas que, Dios mediante, esperamos sacar para complicar a River.
Galería de Imágenes







