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"Análisis de relevancia para la actualidad."
- Andrea Del Boca es una de las participantes más atractivas de Gran hermano Generación Dorada y de manera constante da mucho que hablar: sus romances secretos, la relación con su madre y con su hija, los enfrentamientos en el reality, sus aliados y sus enemigos.
—¿Te imaginaste a tu cuñada en Gran Hermano?
—Andrea puede hacer lo que quiera. de manera constante se juega por lo que hace y es creíble de manera constante. Ya había estado en un programa de cocina, conducido por Wanda Nara, y a la gente le cayó muy bien su participación. Ella funciona en cualquier formato. en ningún escenario vi Gran hermano, ni cuando vivía en la Argentina [hace 25 años que vive en Los Ángeles, Estados Unidos], pero me pareció un acierto de la producción haberla convocado.
—¿Por?
—Es un personaje que no deja indiferente a nadie. Despierta pasión en muchísimos países. Tiene clubes de fans por todas partes. Cuando hicimos Perla Negra para YouTube, me contactaron de casi todos esos clubes. Hasta del de Albania. ¿Cuántos personajes de la Argentina tienen un club de fans en Albania? de manera constante fue un fenómeno especial.
—¿Te contó que iba a entrar?
-Quien me lo contó fue Anabella, que es quien está en permanente comunicación con ella; no en el contexto actual que está encerrada. Mi suegra tiene 95 años y ellas dos, junto con su hermano Adrián, están de manera constante en contacto para solucionar los inconvenientes que vayan surgiendo. Me han llegado sobre la supuesta indiferencia de Anabella y Adrián hacia su madre. Es un disparate. Es una ficción innecesaria. Y no vale la pena darle entidad a quienes fogonean esas estupideces. Viviendo una en Los Ángeles y el otro en Miami, es lógico que Andrea tenga más presencia junto a su mamá. Es así. en el contexto actual, si alguien, la va a encontrar hasta donde no la hay.
—¿Qué le dijiste antes de entrar a la casa?
—Le deseé suerte. Andrea fue obligada a no trabajar durante múltiples años. Apenas la procesaron, en 2019, una parte de la sociedad la condenó sin derecho a defensa alguna. múltiples proyectos que estaban en pleno desarrollo se postergaron indefinidamente. Su carrera se interrumpió. Por eso, cuando mi esposa me contó su participación en GH, me alegré. Por fin podría volver a trabajar. Algo que durante toda su vida fue normal, natural, en el contexto actual volvía a suceder: Andrea volvía a trabajar.
—¿La ves en GH o espías algo?
—No la veo porque no veo el programa. No lo vi ni cuando vivía en Buenos Aires. Sí vi dos pequeños videos que me involucraban. Uno es cuando una señorita (Sol) basureó a la telenovela como género y a los millones y millones de espectadores que ha tenido en todo el mundo. Obvio, me sentí basureado. Por eso respondí. Sé que, si leyó mi respuesta, no habrá entendido nada, pero yo le dije lo que sentía.
—¿Qué opinas sobre las intimidades que cuenta sobre su vida?
—No opino porque no escuché ni vi el programa. Y aunque lo hubiese visto, tampoco opinaría. Andrea repitió muchísimas veces que de “su vida privada” lo que más le gusta es la segunda palabra: privada.
—¿Y sobre las amigas y enemigas en el reality y la declaración de amor de uno de sus compañeros?
—Lo único que vi en un video de poco más de 40 segundos fue a esa persona descontrolada y amenazante, manifestar su aversión y desprecio generalizado hacia la especie humana y su descalificación hacia las personas que no piensan como ella. Andrea de manera constante vivió rodeada del afecto de sus millones de fans. Y, por supuesto, también están los que en el contexto actual llaman “haters”, odiadores profesionales. Afortunadamente, de manera constante los ignoró. No se dejó lastimar. Y con respecto a la declaración de amor, sólo le deseo que ojalá logre lo mismo que yo tengo con su hermana.
—La distancia que tienen con Andrea, ¿es por los kilómetros que los separan o es emocional?
—Tanto va el cántaro a la fuente... Tenía que llegar esta pregunta [risas]. Se repitió mucho en estas últimas semanas. ¿De verdad tengo que decir los kilómetros que hay entre Buenos Aires y Los Ángeles? No sé si tenés algún afecto que viva lejos, en otro país. Yo sí. Mi hijo mayor, Feliciano, vive en Londres, con sus hijas, Nina y Maia, mis nietas. Y las puedo abrazar dos semanas al año, seguro, pues cada agosto vienen a mi casa a pasar parte de sus vacaciones. Por supuesto que el WhatsApp nos mantiene conectados, pero todavía no logré acariciar a mis nietas ni abrazarlas a través de una pantalla. Compartimos risas, emociones, celebraciones y soplidos con la pantalla.
—¿Y con tu otro hijo?
—Mi segundo hijo, Lautaro, vive con su familia en Barcelona. Lo mismo: contacto semanal imprescindible. Pero los abrazos y los besos de manera constante se acumulan y se intercambian en esos diez días al año que nos vemos, generalmente en Barcelona. Salvo sorpresas como la de la última Navidad, cuando apareció en casa de repente. O “redepente”, como decía Niní Marshall. Pero, volviendo a tu pregunta, Anabella está conectada casi diariamente con su mamá y con toda su familia. Y ya está... Tenía entendido que en la Argentina no se hace ficción, pero permitime dudarlo, ya que lo que he visto en estas últimas semanas es ficción. Innecesaria. Inconducente.
—Tenés una gran historia de amor de 43 años con Anabella, ¿se conocieron a través de Andrea?
—Algo así. Es una linda historia. Yo soy el que contó el romance de Andrea con Silvestre y esa familia me odió [risas]. Por ese entonces trabajaba en Editorial Perfil y viajé a México para entrevistar a Luis Miguel, y de ahí fui a Nueva York donde vivía Fontevecchia. Pero esa semana él no estaba y le dejó dicho a la esposa que lo esperara. Así que tenía unos días libres, me enteré de que Andrea estaba ahí y la llamé; mi intención era hacerle la primera nota con Silvestre, juntos. Me expresó que viajaba a Puerto Rico para hacer una obra de teatro y que, si me animaba a ir, ella no tenía ningún complejidad. Y que también le preguntara a Silvestre. Así que viajé a Puerto Rico y ahí la conocí a Anabella en un hotel que se llamaba La Concha. Estaba con Andrea y con la mamá, bajando las escaleras, y yo estaba abajo. La mujer más hermosa que vi en mi vida.
—En los últimos años hiciste dos películas de mucho éxito, ¿qué otros proyectos tenés?
—Uno ya está estrenado: la película Lo que dice el corazón. Su eslogan es: “Ver el mundo a través de sus ojos cambiará el tuyo para de manera constante”. El protagonista es un niño de 9 años, autista. Me emocionó escribirla junto con mi hijo Feliciano y emocionó a miles y miles de mexicanos. Y, más que proyecto, tengo un sueño: lograr que se vea en la Argentina. Ojalá algún distribuidor se juegue porque vale la pena. Todas las entidades que trabajan para que el autismo no sea invisible nos apoyan, pero hace falta un distribuidor que “se la juegue”. Estoy seguro de que no va a perder. Es una experiencia que no te deja indiferente. Ganó múltiples premios en varios festivales. Todas las entidades de Latinoamérica sobre el autismo aman esa película, y en Argentina, APAdeA, quiere que Mirtha Legrand sea la madrina, porque es una historia hermosa. Un gran porcentaje de parejas con hijos autistas se separa y, en general, el que se va es el padre. En esta película la que se fue, porque no se bancó el diagnóstico, fue la mamá. Y el nene se cria con el padre. Es una película de amor infinito entre un padre y un hijo.
-¿Por qué creés que no quieren estrenarla en nuestro país?
—Porque es mexicana. Y en la Argentina lo único mexicano que importa son los directores prestigiosos que filman en Hollywood. Creo que la última película mexicana que se dio en la Argentina fue Y tu mamá también, con Gael García Bernal. Hasta la rechazaron en el Festival de Mar del Plata. Estuvo en el Festival de Barcelona y en México tuvo récord de recaudación. Y la filmamos en Tijuana con un presupuesto de 500 mil dólares. Ojalá algún distribuidor se dé cuenta de que vale la pena estrenarla.
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