Tres meses después de la captura de
Nicolás Maduro en una operación estadounidense que reconfiguró el mapa político venezolano, su sucesora
Delcy Rodríguez eligió la noche de este miércoles para marcar distancia con el legado económico del chavismo. Lo hizo desde el mismo despacho donde Maduro gobernó, ante las cámaras de una cadena nacional interrumpida por apagones, anunciando un incremento salarial para el primero de mayo que quedó enmarcado en un discurso de ruptura sin precedentes. Acompañada por el presidente del Parlamento,
Jorge Rodríguez, su hermano, y el ministro de Interior,
Diosdado Cabello, la mandataria confirmó el aumento pero evitó precisar el monto. En su lugar, estableció una condición inédita para la administración oficialista: ninguna mejora en los ingresos se decretará sin contar con una fuente de financiamiento real. El ajuste, aseguró, estará estrictamente atado a la capacidad de recaudación del Estado. La afirmación vino acompañada de una autocrítica inusual en las altas esferas del poder . Rodríguez pidió textualmente corregir los errores propios del pasado y no repetirlos, reconociendo que la política de aumentos salariales de la última década fue equivocada, generando enormes distorsiones monetarias y fiscales. En esa misma línea, admitió la debacle causada por la hiperinflación y el desabastecimiento, asegurando que su gobierno logró derrotarlos.