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"Afecta el poder adquisitivo y la estabilidad financiera."
- En la estación Liniers las colas son de más de una cuadraNicolás Suárez Diversos factores explican esta tendencia, como la falta de recuperación en sectores clave como la industria, la construcción y el comercio.
El motivo del servicio disminuido de los colectivos y la posible paralización es la disparada del precio del gasoil, la falta de abastecimiento de combustible y la presunta demora de pagos del gobierno nacional y bonaerense.
¿Por qué hay menos colectivos?
“Al subir tanto el combustible se hace inviable el tema. Las empresas hoy no tienen para pagar el sueldo mañana”, manifestó este martes Marcelo Pasciuto, director de la Cámara Empresaria del Transporte Urbano de Buenos Aires (Cetuba) y director del Grupo Dota. En diálogo con Futurock, consideró: “Que funcione el transporte mañana depende de que entreguen gasoil, de que los bancos den descubierto y de que colabore el sindicato; si no mañana no sé qué empresa va a trabajar. Va a estar muy complicado".
En principio, este miércoles se mantiene la rebaja de las unidades en circulación durante este miércoles, pero sí hay colectivos. En las primeras horas del día se registraron largas filas de pasajeros esperando para viajar. Cuando llegaba un colectivo, se podía ver a personas corriendo y haciendo todo lo posible para entrar. Sumado a la espera, se puede percibir el malestar de los usuarios, quienes sufren demoras.
El precio mayorista del gasoil está actualmente entre un 8% y un 10% más caro que el precio en las estaciones de servicio. Las empresas pagan el litro a más de $2100, un valor que dista de los $1744 contemplados en las planillas oficiales de las Secretarías de Transporte de Nación, Ciudad y Provincia. Hasta antes del recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente, el precio mayorista era hasta un 15% más barato que el minorista. Esta brecha financiera desestabiliza al sector, donde el combustible representa el 20% de la estructura de costos.
La situación se agrava por una caída sostenida en el uso del servicio. El transporte público perdió un 12% de sus pasajeros en el último año, lo que equivale a 1,1 millón de usuarios menos por día. El desplome resulta más profundo en el largo plazo: el caudal de pasajeros actuales representa apenas dos tercios de los niveles registrados hace 10 años.
Por el aumento de combustible hay menos frecuencia de colectivos, largas colas y mucho tiempo de espera para llegar a destino. En la estación Liniers las colas son de más de una cuadraNicolás Suárez
Diversos factores explican esta tendencia, como la falta de recuperación en sectores clave como la industria, la construcción y el comercio. A esto se le suma el deterioro de las frecuencias y la pérdida de poder adquisitivo de los usuarios ante el aumento del boleto.
Como consecuencia, el parque automotor se redujo en 3000 unidades durante los últimos cuatro años, al pasar de 18.500 a 15.500 colectivos. La menor disponibilidad de recursos presiona a las compañías, quienes ven cómo el peso del subsidio estatal disminuyó del 91% en diciembre de 2023 al 63% actual. Esta asfixia económica obliga a las empresas a recortar servicios. Algunas líneas ya redujeron sus frecuencias en un 20% para intentar compensar el desfasaje financiero derivado del costo del combustible.





