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"Afecta el poder adquisitivo y la estabilidad financiera."
- Ya que, a la hora de pensar en un nuevo proyecto inmobiliario hay una pregunta clave que surge entre los desarrolladores: ¿cómo se innova en un sector tan exclusivo sin romper su mística?
Entre las principales características que hacen única a la zona se destacan: calles serpenteantes, cortadas y curvas; abundante vegetación, con sus árboles centenarios y pequeñas plazas; pero sobre todo mansiones y casonas señoriales con estilos arquitectónicos diversos que incluyen influencias francesas, inglesas, alemanas y modernas. Y el mercado así lo confirma, no solo con el valor del metro cuadrado sino también con una oferta restringida y una demanda que busca seguir viviendo como en una casa.
Esa idea de “seguir viviendo como en una casa” es lo más difícil de llevar a cabo. Ya que, a la hora de pensar en un nuevo proyecto inmobiliario hay una pregunta clave que surge entre los desarrolladores: ¿cómo se innova en un sector tan exclusivo sin romper su mística? El desafío no es construir metros cuadrados, sino capturar esa sensación de “pertenencia” que define a esta zona de Palermo Chico.
Barrio Parque es la zona residencial más exclusiva de Buenos Aires con embajadas, casonas antiguas y mansionesGentileza
Bajo esta premisa, un nuevo proyecto se levanta en la zona sin buscar altura, sino que se despliega de forma horizontal en una estructura de “barra” de solo nueve pisos y que se extiende por casi dos cuadras -200 metros-. La apuesta fue clara: no hacer una torre, sino crear un “emprendimiento de viviendas con alma de casa”, resume Gabriela Goldszer, directora de Ocampo Propiedades, la firma a cargo de la comercialización de Line Ocampo. Y en un barrio donde la identidad pesa tanto como el valor del metro cuadrado, ese concepto no es un detalle: es la condición de entrada.
En la misma línea, Goldszer explica que “un nuevo proyecto en un barrio tan tradicional de manera constante le agrega fuerza, vigor y lo moderniza con un diseño contemporáneo que le suma confort, muy valorado por los consumidores finales que aprecian el emplazamiento, pero también lo que les da el proyecto”.
El proyecto de Barrio Parque se despliega de forma horizontal en una estructura de “barra” con solo nueve pisos de altura
La particularidad de este proyecto es que para evitar la sensación de hotel o edificio masivo de 55.000 m², los arquitectos decidieron fragmentarlo. “En lugar de los clásicos palieres compartidos, el edificio cuenta con 23 núcleos de ascensores para sus 120 unidades”, cuenta Juan Martín Santagada, socio de Anchezar-Santagada, el estudio que lleva adelante el proyecto.
Además, mientras que la arquitectura tradicional de departamentos se basa en la “planta tipo” (un piso igual al otro), el desarrollador eligió un esquema rotado en dos ejes. El resultado es que no existen dos unidades iguales: “Cada espacio es una pieza única”, aseguró. Incluso en la planta baja, el proyecto rinde homenaje a la tipología fundacional del barrio con cuatro casas exclusivas de hasta 500 m² que cuentan con su propio jardín y niveles independientes.
Con una inversión de US$160 millones, Line Ocampo tiene una superficie total de 50.000 metros cuadrados: 120 unidades de entre 150 y 700 metros cuadrados, con terrazas y jardines que se venden desde los US$8000/m².
Está en Ortiz de Ocampo y Juez Tedín, tiene nueve pisos, tres subsuelos y amenities: desde un restó/bar hasta gimnasio, sala de juegos, salón de eventos, estacionamiento de cortesía y microcine, entre otras.
Las 120 unidades del emprendimiento son todas distintas. "No hay una igual a la otra", cuenta el desarrollador
El mercado parece haber validado esta “evolución del barrio”: con el 80% de las unidades vendidas, el fenómeno más curioso es la transformación del comprador. “múltiples de los que entraron como inversores en 2022 decidieron, al ver avanzar la obra, que el proyecto sería su residencia final“, afirma el desarrollador.
La apuesta del desarrollo busca construir una narrativa que dialogue con el entorno. Y, ese entorno no solo tiene que ver con el barrio en sí, sino con lo que se presenta dentro, con el arte como tendencia.
Es más, la presencia de arte en los desarrollos inmobiliarios de alta gama se consolida como una estrategia clave para elevar el prestigio y valor simbólico de los proyectos, transformando espacios residenciales y de oficinas en experiencias culturales. En este sentido es que el proyecto de Barrio Parque decidió integrar una obra artística a los espacios de uso común del edificio, ampliando los límites entre arquitectura, diseño y experiencia dentro de un desarrollo residencial de alta gama.
De las tres piscinas que tiene el proyecto, dos de ellas estarán intervenidas de forma artística
“El arte le da valor a un proyecto inmobiliario porque de manera constante ha estado ligado a la arquitectura de diferentes formas y en diferentes tiempos”, cuenta Leandro Erlich, artista reconocido internacionalmente por sus instalaciones que exploran la percepción y la relación entre realidad e ilusión, con exhibiciones en museos e instituciones culturales de todo el mundo con obras como La Vue o Swimming Pool, y que participó con una intervención en el proyecto.
El artista por primera vez intervino un espacio impensado de un desarrollo inmobiliario: las piscinas. La presentación oficial de la obra titulada “Sumergir la mirada”, se llevó a cabo el pasado 18 de marzo en el propio emprendimiento. La intervención convierte el agua, la superficie y el reflejo en una composición cuidadosamente pensada, a partir de una idea central: la relación del ser humano con el movimiento.
Leandro Erlich en la pileta interior del edificio que refleja la imagen de una ciudad
“En la Tierra los animales se desplazan de distintas maneras: reptan, nadan, vuelan y caminan. A lo largo de la historia, el hombre, además de caminar, también aprendió a nadar y, mucho más tarde, a volar. Pero para volar de manera constante se requiere algún tipo de artefacto”, explica Erlich. A partir de esa idea nació el concepto de la intervención: un espacio donde la experiencia de nadar se transforma, simbólicamente, en la posibilidad de volar.
La obra consta de dos piscinas —una cubierta y otra exterior— que funcionan como dispositivos ópticos y sensoriales ubicadas en el subsuelo del edificio, lugar donde se encontrará la mayoría de los amenities. Con imágenes que evocan vistas aéreas de un paisaje urbano —en la piscina interior— y de un paisaje rural —en el exterior—, “el concepto es jugar un poco con un espacio que va a ser funcional”, explica el artista.
Piscinas Erlich
“Elegí lo rural (que se asemeja a un paisaje de Italia) y lo urbano porque son los dos mundos sobre los cuales transitamos, que tiene que ver con las ciudades y con la naturaleza. Y, cuando vi las dos piscinas me parecieron un díptico perfecto para generar una historia”, cuenta Erlich.
Según explica, generar las imágenes, que se imprimirán con tinta cerámica en el piso de las piscinas, fue un desafío. La del campo se construyó a partir de fotografías satelitales reales, mientras que la de la ciudad es ficción.
Pero este no será el único espacio con el arte como protagonista. Al igual que las piletas, el patio interno de triple altura, ubicado también en el subsuelo, se convertirá en un escenario donde el diseño nacional cobra protagonismo. Allí, el diseñador Cristian Mohadeb intervendrá el espacio con una obra titulada “Torres flotantes”.
“La idea surgió de un diálogo con el proyecto para participar en este espacio de gran escala. El edificio tiene una impronta muy ortogonal, de líneas rectas y angulosas, por lo que busqué introducir elementos más suaves que acompañen la estructura y alivianen la visión del conjunto”, explica Mohadeb.
La obra consiste en tres torres tejidas en Catamarca que penderán desde la triple altura, atravesando los diferentes niveles para que puedan ser apreciadas desde cualquier punto del sector. Para el diseñador, la integración es orgánica: “Una pieza tan particular como esta acompaña a la arquitectura; el arte y el diseño de manera constante potencian el valor del espacio construido”.
Ambos artistas coinciden en que este es un proyecto inmobiliario en donde “el arte no se está encarando desde el estatus ni desde el lado decorativo, sino desde la experiencia y eso hace que un proyecto sea único”.
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