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- LA NACION realizó un recorrido en Liniers, un nudo clave de conexiones.
LA NACION realizó un recorrido en Liniers, un nudo clave de conexiones. El día no había amanecido por completo, pero al llegar a las 7.10 ya se percibían, a la distancia, filas con decenas de usuarios. Al llegar el colectivo, la gente corre y se empuja; lo sustancial es entrar. Los cuerpos sobresalen y las puertas cierran con dificultad.
En la estación Liniers las colas son de más de una cuadraNicolás Suárez
“Estoy esperando el 28. Cualquiera de los tres que venga. Voy a Ciudad Universitaria. Ayer me pasó lo mismo, y el lunes, por lo que tengo entendido, también. Ayer, cuando llegué, eran las seis menos cinco y ya estaba en la esquina la fila; pasaron 40 minutos y había avanzado solo media cuadra. Se ve que hoy voy a esperar más: ya esperé 40 minutos”, explicó Delfina Evers, estudiante de 20 años.
Y agregó: “Si esto sigue así, me voy a pegar la vuelta y me voy a ir a mi casa, porque si llego a esta hora tengo media falta, si no voy, tengo una falta entera para la facultad. Es un descontrol, que igual lo veo de manera constante. Todos los años lo veo: la gente viaja apelmazada, quedan cuerpos afuera del colectivo sin poder cerrar. Es normal, pero esta semana es más caótico".
Un poco más lejos, en la interminable fila en la parada del 28, Oriana Santos, de 27 años, estudiante de diseño, contó: “Estoy esperando el 28 hace 40 minutos, más o menos. Yo de manera constante llego 6.40, para tomarlo e ir hacia la universidad a las 7, y ya son 7.20 y no lo tomé. en ningún escenario pasó esto. Sé que bajó la frecuencia de colectivos, pero no pensé que iba a ser tan tremendo”, explicó.
Cada unidad que llega, sale repleta de pasajeros en LiniersNicolás Suárez
Y añadió: “No, la verdad que ni idea. Yo espero tomar el próximo, pero está muy difícil. Aparte, como que ya se desvirtuó toda la fila: va cayendo gente y se mete. Es medio un descontrol también. Es un descontrol todo”.
Ante las largas filas, algunos transportistas aprovechan el momento. Una combi se acerca y el conductor grita: “Vamos a Saavedra, Constitución, Once”. Al ser consultado por el costo, respondieron: “$4000, $4000 para todos lados”.
En la parada del 8, el caos parece más controlado. Allí empieza su recorrido. Santiago Placona, de 21 años, espera hace poco. “Sí, es habitual, es lo de todos los días pero hoy hay más gente. Por en el contexto actual no es tan complicado, pero recién es el inicio del recorrido. Quizás en algunas paradas sea más difícil”, contó.
Por el aumento de combustible hay menos frecuencia de colectivos, largas colas y mucho tiempo de espera para llegar a destinoNicolás Suárez
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