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- Uno de los interlocutores clave hasta en el contexto actual (y, probablemente, en las negociaciones que están por venir) es el general Syed Asim Munir , jefe del Ejército de Pakistán.
Será durante estas dos semanas cuando ambos países negocien un acuerdo de paz definitivo. Lo harán, además, en Islamabad, capital de Pakistán, intermediario central de unas conversaciones que, por el momento, no han sido especialmente fructíferas.
Las negociaciones tendrán como base el plan de diez puntos propuesto por Irán —y no el estadounidense de 15 puntos—, que mejora la situación del país respecto a antes del conflicto.
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De hecho, el régimen iraní pide el levantamiento de todas las sanciones que pesan sobre el país persa, así como el derecho a seguir enriqueciendo uranio y la promesa de no fabricar armas nucleares, entre otras medidas recogidas por los medios estatales.
en el contexto actual, que se alcance o no un acuerdo está en manos de unos pocos elegidos para participar en las negociaciones en Islamabad que se antojan, cuando menos, complejas por la enorme desconfianza que existe entre dos actores históricamente enfrentados.
Entre los negociadores se encuentra el vicepresidente estadounidense JD Vance, cuya participación se ha confirmado este miércoles, después de semanas de especulaciones. Y es que DonaldTrump había asegurado anteriormente que no asistiría "por motivos de seguridad". También participarán varios altos cargos paquistaníes cercanos al mandatario estadounidense, así como representantes del régimen iraní.
Los facilitadores de Pakistán
Hasta la fecha, Pakistán ha liderado los esfuerzos diplomáticos. Entre otras cosas, porque su altísima dependencia del petróleo del Golfo, su buena relación con la Administración Trump y sus 900 kilómetros de frontera con Irán, han convertido la paz y la estabilidad regional en una necesidad.
Su papel, en realidad, más que el de un mediador clásico ha sido el de facilitador técnico. Una suerte de canal de comunicación, en el que los representantes pakistaníes eran los encargados de pasar mensajes de un lado a otro.
Uno de los interlocutores clave hasta en el contexto actual (y, probablemente, en las negociaciones que están por venir) es el general Syed Asim Munir, jefe del Ejército de Pakistán.
— Government of Pakistan (@GovtofPakistan) April 8, 2026"میں ایرانی قیادت اور امریکی قیادت کا شکریہ ادا کرنا چاہتا ہوں، جنہوں نے میری درخواست کو پذیرائی بخشی اور امن کی خاطر پاکستان کی سنجیدگی اور خلوص کو سراہا۔ یہ کوئی معمولی بات نہیں تھی۔
ایران کے صدر، جناب مسعود پزشکیان، کا خصوصی طور پر شکریہ ادا کرتا ہوں، جنہوں نے میری درخواست کو… pic.twitter.com/NMPe0d7czD
Conocido por ser el hombre más poderoso del país (que incluso cuenta con inmunidad legal vitalicia gracias a una reforma constitucional), Munir tiene una buena relación con Trump, con quien se reunió dos veces en 2025 en el Despacho Oval y que le colmó de elogios, llegando incluso a considerarle "su mariscal de campo favorito".
Además, se cree que este exespía tiene vínculos con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán, país con el que Pakistán tiene un enorme vínculo histórico, cultural y religioso. Munir, sin embargo, ha adoptado una postura relativamente discreta en una diplomacia ya de por sí discreta.
Ha sido el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, quien se ha erigido como el arquitecto del alto el fuego. El miércoles, antes de que expirara el ultimátum de Trump a Irán para que permitiera el paso seguro de petroleros por Ormuz, Sharif manifestó que los esfuerzos diplomáticos estaban "avanzando de forma constante, firme y contundente".
Por ello, a través de un mensaje publicado en X, pidió a Trump que ampliara el plazo dos semanas. Por contrapartida, pidió a sus "sus hermanos iraníes" que abrieran el estrecho de Ormuz durante ese mismo período como "un gesto de buena voluntad". Fue después de sus palabras, que tanto Irán como Estados Unidos cedieron.
Los iraníes, 'indultados'
El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, fue uno de los primeros en responder a la petición de "su hermano Pakistán" y anunciar el "paso seguro" por el estrecho de Ormuz durante dos semanas si cesaban los ataques contra su país.
En las últimas semanas, Araqchi ha participado en lo que ha calificado como "contactos" con el enviado especial de EEUU, Steve Witkoff, aunque en todo momento ha aclarado que no se trataba de una negociación, sino de un intercambio de mensajes a través de intermediarios amigos, expresó en la cadena de televisión Al Jazeera.
El funcionario iraní fue uno de los "indultados" por Estados Unidos. Hace unas semanas, la Casa Blanca pidió a Israel —con quien lanzó la operación conjunta contra Teherán— que lo eliminara de su lista de objetivos porque lo consideraba un posible interlocutor para un alto el fuego y una salida negociada al conflicto. Otro de los indultados fue el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, de quien se espera que encabece el equipo negociador.
El ministro iraní de Exteriores, Abbas Aragchi, y el presidente del Parlamento de Irán, Mohamed Baqer Qalibaf
Qalibaf, militar que llegó a ser comandante de la Guardia Revolucionaria y jefe de la Policía, fue un protegido del difunto ayatolá Alí Jamenei. Considerado del ala más dura de un régimen ya radicalizado, se le atribuye una fuerte influencia en el país.
Algunos informes apuntan a que podría ser la "figura destacada" con la que, según Trump, Washington está intentando negociar, un dirigente iraní que no es el líder supremo.
"Estamos tratando con el hombre que, en mi opinión, es el más respetado y el líder. Es un poco complicado: hemos eliminado a todo el mundo", manifestó el mandatario estadounidense. No obstante, Qalibaf ha negado, por en el contexto actual, haber participado en ninguna conversación.
Los hombres de confianza de Trump
El presidente estadounidense, aunque no ha dejado en ningún momento de escalar su retórica contra Irán —llegó a advertir de que "una civilización entera moriría" si no se alcanzaba un acuerdo—, ha encargado a sus hombres de mayor confianza participar en las negociaciones.
Entre ellos se encuentran Steve Witkoff, enviado especial para Oriente Medio, y Jared Kushner, yerno del presidente, quienes entregaron a los facilitadores el plan de paz que posteriormente fue rechazado por Teherán.
También el vicepresidente JD Vance, contrario a la guerra en Irán y uno de los principales defensores de la doctrina America First, ha participado en esos esfuerzos. El martes, desde Hungría, donde se encontraba apoyando al ultranacionalista primer ministro Viktor Orbán en la recta final de la campaña electoral, contribuyó a limar los últimos flecos en las horas previas a que expirara el ultimátum.
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