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"Influye en la gobernabilidad y el marco regulatorio."
- En una entrevista repleta de intercambios acalorados, acusaciones e interrupciones con el entrevistador, el nuevo primer ministro anunció una de sus primeras grandes medidas al frente del país.
Este miércoles, días después de las históricas elecciones que pusieron fin al Gobierno de Orbán después de 16 años, Magyar hizo su primera intervención en la radio y televisión pública en un año y medio. En una entrevista repleta de intercambios acalorados, acusaciones e interrupciones con el entrevistador, el nuevo primer ministro anunció una de sus primeras grandes medidas al frente del país.
"Un aspecto fundamental de nuestro programa es que esta fábrica de mentiras terminará una vez que se forme un gobierno de Tisza. Hay que dejar de difundir noticias falsas, y crearemos las condiciones necesarias para que esta propaganda sea independiente, objetiva e imparcial", aseguró.
En dos medios de MTVA, la empresa estatal que agrupa todos los medios de comunicación públicos de Hungría, el abogado que salió de las filas de Fidesz para crear un movimiento contra Orbán aseguró que había sido víctima de información falsa sobre su familia durante la campaña electoral. "En este estudio se ha dicho varias veces que mis hijos menores no me hablan, a pesar de que viven conmigo", manifestó Magyar. El presentador negó las acusaciones.
"Lo que ha estado sucediendo aquí desde 2010 (cuando Orbán tomó el poder) es algo que (Joseph) Goebbels o los líderes norcoreanos admirarían: ni una sola palabra de verdad. Esto no puede continuar", concluyó Magyar. "Acabamos de presenciar los últimos días de una máquina de propaganda. Tras la formación del Gobierno de Tisza, suspenderemos los servicios informativos de los medios públicos hasta que se restablezca su carácter de servicio público".
Con el cierre de la empresa de medios estatal, Magyar ha dado un golpe que parece definitivo a la propaganda de Orbán y una de las patas más representativas del sistema creado por y para favorecer a Fidesz. La decisión, aunque polémica para algunos sectores políticos de Hungría, no ha sido una sorpresa.
Hace dos años, el abogado casi desconocido en ese momento, creaba su propio partido y un mensaje para las pocas personas que le acompañaban. "Recuperemos nuestro país, paso a paso, ladrillo a ladrillo". Este domingo, ante miles de personas eufóricas tras su victoria electoral, Magyar declaraba que una de sus prioridades era derribar los "títeres y pilares" del sistema.
Un 'bueno' y un 'malo' en los medios
Ha empezado por los medios de comunicación. En los últimos 16 años, las críticas contra el Gobierno de Orbán han sido pocas y escogidas con suma delicadeza. Pero, desde que empezó la campaña electoral el año pasado, las principales televisiones y radios públicas del país no han escondido sus favores al Gobierno.
El 15 de marzo, un mes antes de las elecciones, tanto Viktor Orbán como Péter Magyar celebraron varios mitines en Budapest. La emisora M1 transmitió en directo el discurso de Orbán, basado principalmente en su discurso contra Ucrania. Después, cuando el líder de Tisza afirmaba que el primer ministro era un títere de Rusia, la cadena repetía el discurso del premier.
Son prácticas casi recurrentes. Durante el último año, Orbán fue mencionado en un contexto positivo el 95% de las veces en los noticieros nocturnos de televisión, según un estudio del Instituto Republikon publicado en febrero. Magyar, quien tenía una ventaja en las encuestas, fue presentado de forma negativa el 96% de las veces.
El mismo estudio, publicado por Bloomberg, resumía que los calificativos más utilizados para describir a Orbán fueron "a favor de la paz y la familia", mientras que para Magyar fueron "guerra y mentiras". “La propaganda estatal ha desempeñado un papel fundamental en el éxito electoral de Fidesz durante los últimos 16 años”, aseguró Agnes Urban, directora de Mertek Media Monitor, una organización sin ánimo de lucro con sede en Budapest que analiza la libertad de prensa.
"Los medios de comunicación independientes del sector privado se han visto debilitados, amenazados y silenciados mediante la asignación sesgada de publicidad estatal, la suspensión arbitraria de licencias de radiodifusión, la vigilancia ilegal, las campañas de desprestigio y las adquisiciones por parte de oligarcas aliados con Fidesz", añadía un informe de Reporteros Sin Fronteras. Según sus estimaciones, el partido de Orbán y sus aliados controlan alrededor del 80% del panorama mediático.
Después de ganar las elecciones, Magyar prometía que su triunfo no pasaba solo por un cambio de gobierno, sino por un cambio total de régimen. Cuando no se ha cumplido ni siquiera una semana desde su triunfo, ha prometido alejar del poder a todos aquellos que han formado parte de la maquinaria de poder de Orbán. Desde los dirigentes del Tribunal Supremo, de la fiscalía y del poder judicial, hasta aquellos que han supervisado el presupuesto estatal. "Deberían irse por voluntad propia en lugar de esperar a que los despidamos, porque los despediremos", subrayó Magyar.
El futuro primer ministro ya ha pedido la destitución del presidente de Hungría,Tamas Sulyok. Lo hizo en su primera comparecencia y lo ha repetido este miércoles en una reunión privada con el mandatario. "No es digno de representar la unidad de la nación húngara. No está capacitado para servir como guardián de la legalidad. No está capacitado para servir como una autoridad moral o un modelo a seguir. Tras la formación del nuevo gobierno, Tamás Sulyok debe dejar el cargo de inmediato", escribió Magyar en redes sociales.
La presidencia de Hungría es un cargo mayormente ceremonial, por lo que deshacerse de Sulyok responde más a un acto simbólico contra el régimen de Orbán que a una necesidad política.
I have arrived at the Sándor Palace to meet the President of Hungary.@DrTamasSulyok is unworthy of representing the unity of the Hungarian nation. He is unfit to serve as the guardian of legality. He is not fit to serve as a moral authority or a role model.
— Magyar Péter (Ne féljetek) (@magyarpeterMP) April 15, 2026
Following the… pic.twitter.com/aBChLJrv7K
Sin embargo, algunos analistas sostienen que aunque Tisza cuenta con una mayoría constitucional que le otorga amplios poderes para revertir muchas de las políticas de Orbán, algunas instituciones clave del país están "dirigidas por personas que llevan múltiples años afianzadas en sus cargos", expresó Bulcsú Hunyadi, analista del centro de estudios Political Capital, con sede en Budapest.
En algunos casos, se aprobaron nuevos nombramientos recientemente para que fuera más complicado apartar a algunos perfiles del poder. Por en el contexto actual, Magyar ha pedido a estos funcionarios que renuncien de forma voluntaria. "Realmente no tienen otras herramientas para destituir a estas personas", sostiene Hunyadi.
Otros expertos alertan de que el partido Tisza tendrá carta blanca para reformar el país y restablecer las instituciones democráticas. Pero esta misma mayoría implica que Tisza no estaría sujeto a controles democráticos significativos, al igual que su predecesor. "Eso deja a Magyar con un poder igualmente ilimitado y centralizado. Evitar la doble trampa de satisfacer las expectativas populistas y estabilizar un poder institucionalmente ilimitado son dos tareas fundamentales que el nuevo gobierno debe llevar a cabo", subrayaba Zoltán Ádám, investigador sénior en el Centro ELTE de Ciencias Sociales, Instituto de Ciencias Políticas, en un análisis poselectoral.
Aún con muchas incógnitas sobre el nuevo Gobierno con Péter Magyar al frente, una de sus prioridades ha sido la rendición de cuentas. El nuevo premier ha afirmado que Hungría se reincorporaría a la Fiscalía Europea, el organismo de la Unión Europea que investiga delitos financieros. Esto supone otra ruptura radical con Orbán, quien ha calificado este tipo de esfuerzos como una amenaza para la soberanía del país.
En este sentido, este lunes, el ganador Péter Magyar se comprometió a perseguir a quienes "saquearon, robaron, traicionaron, endeudaron y arruinaron" su Hungría. Pero, después de anunciar la suspensión de los servicios informativos afines a Viktor Orbán, prometió que la venganza no sería la tónica de su nuevo ejecutivo. "No se trata de mí, no quiero vengarme, se trata de que todo el mundo merece medios públicos que muestren la realidad", destacó.
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