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"Influye en la gobernabilidad y el marco regulatorio."
- Hungría da la espalda al iliberal Viktor Orbán y las urnas parecen sellar su derrota.
Casi recién empezada la noche, con el 53,5% de los votos escrutados, Tisza acumulaba 136 escaños del total de 199. Fidesz-KDNP se hacía con 56, y el partido Mi Hazánk Mozgalom (Movimiento Nuestra Patria, nacionalista de ultraderecha) se quedaba con 7 votos.
"¡Tic tac TIC TAC!", canta Jácint en las calles de Budapest. Es su forma de decir que la era de Viktor Orbán ha llegado a su fin y que Hungría está lista para empezar un nueva etapa política.
En la plaza Batthyany Ter, frente al Parlamento húngaro, una multitud se reunía desde la tarde para seguir en directo los resultados. Cada avance de Péter Magyar ha sido recibido con vítores. “¡Fuera Orban, Fidesz es un partido envenenado!”, gritaba un grupo de jóvenes. Malinka, de 24 años, ha votado esta mañana por el partido Tisza. “No puedo creer que esté pasando. Por fin podremos vivir en un país más libre”, afirma.
Aunque todavía quedan horas para el final del recuento, la amplia diferencia de escaños y votos ha hecho que el opositor a Orbán confíe en su victoria: "Gracias, Hungría", ha celebrado Magyar en su primera declaración oficial.
Viktor Orbán continúa en silencio.
El resultado ha puesto el broche a una de las campañas electorales más intensas de la historia moderna de Hungría. Viktor Orbán, en uno de sus últimos mitines de campaña, mencionó a Arnold Schwarzenegger para explicar cómo ha vivido los últimos meses. "Una vez le pregunté cuántas flexiones hay que hacer para que cuenten. Me manifestó que empiezan a contar cuando duelen. Lo mismo ocurre con esta campaña", aseguró.
En su ciudad natal, Székesfehervár, se mostraba seguro de su victoria y hasta hizo bromas sobre los reclamos de una parte de la sociedad y del partido Tisza para que abandonara el Gobierno después de 16 años. "Dicen que llevamos demasiado tiempo en el poder. Pero es como decirle a un carpintero que lleva demasiado tiempo dedicándose a ello. Cuanto más tiempo lleve, mejor lo hará, ¿no?", preguntó, provocando la risa de sus fieles seguidores.
La actitud del líder de Fidesz sigue la senda de uno de sus eslóganes de campaña, basado en que su partido es "la opción segura" y el indicado para proteger a Hungría. Orbán ha centrado una gran parte de sus ataques a Peter Magyaren que es una "marioneta" de la Unión Europea y de Ucrania. En su último evento en Budapest, repitió sus argumentos más utilizados: que Kiev busca interferir en la política interna del país y llevar a su población a la guerra mientras la UE se gasta millones de euros en un conflicto imposible de ganar.
"La decisión que tenemos ante nosotros es quién debe formar gobierno. (Volodímir) Zelenski o yo. De entre los dos, les sugiero que me elijan a mí", aseguró.
Mientras tanto, su contrincante Peter Magyar afirmaba que los días de Orbán habían llegado a su fin y que Fidesz no podía ganar. "A menos que haya un fraude enorme o que anulen por completo las leyes", alertaba.
El líder de Tisza ha conseguido unificar a una gran parte de la oposición y ha construido una campaña que ha tenido un apoyo masivo en el país. Llamar la atención de la población ha sido un reto sustancial en un país donde el panorama mediático está dominado casi totalmente por Fidesz, ya sea de manera directa o a través de personas afines a la formación de Orbán.
"Las emisoras públicas se han convertido en un medio de propaganda para el gobierno y su aliado ruso", declaró el mes pasado Reporteros Sin Fronteras. "Los medios de comunicación independientes del sector privado se han visto debilitados, amenazados y silenciados mediante la asignación sesgada de publicidad estatal, la suspensión arbitraria de licencias de radiodifusión, la vigilancia ilegal, las campañas de desprestigio y las adquisiciones por parte de oligarcas aliados con Fidesz", afirmaba un comunicado.
Según sus estimaciones, Fidesz y sus aliados controlan alrededor del 80% del panorama mediático.
Peter Magyar ha centrado una gran parte de su campaña en el voto rural, tradicionalmente votante de Fidesz. Salido de las propias filas de la formación, ha acabado siendo el gran desafío político de Orbán. Al premier, sin embargo, no le han faltado aliados que han tenido un gran peso en los eventos electorales.
Rusia ha demostrado su apoyo a Orbán en medio de las sospechas de interferencia del Kremlin en las elecciones. Además, varias investigaciones han puesto en el punto de mira el alcance de la relación entre Moscú y Budapest por haber facilitado información confidencial sobre asuntos de la Comisión Europea.
Esta semana, el vicepresidente JD Vance llegó a la capital húngara para respaldar a Viktor Orbán, mientras que Donald Trump escribió en redes sociales que traería el "poder económico" de Estados Unidos al país si Orbán era reelegido. Meses antes, líderes como la italiana Giorgia Meloni y el israelí Benjamin Netanyahu dejaron claro que estaban a favor de la reelección de Orbán.
Antes de que saliera el resultado de los comicios, las encuestas daban una victoria amplia a Peter Magyar. "Si habláramos de una democracia normal, diría que podrían obtener una supermayoría en el parlamento, según las encuestas que estamos viendo. Pero esta no es una democracia normal", alertaba Zoltán Kész, exmiembro de Fidesz
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