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- El portavoz del Pentágono, Sean Parnell , anunció la salida “con efecto inmediato” de Phelan, aunque no especificó los motivos.
El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, anunció la salida “con efecto inmediato” de Phelan, aunque no especificó los motivos. Según informan varios medios estadounidenses citando fuentes oficiales, su destitución siguió a meses de disputas internas por su gestión del programa de construcción naval de la Armada. Presuntamente, Phelan se saltó el liderazgo de Hegseth al plantear directamente a Trump algunas de sus decisiones.
La Casa Blanca acelera sus despidos ante la posibilidad de que los republicanos pierdan el control del Senado en noviembre
Un ejemplo de ello fue la presentación en diciembre del año pasado de los nuevos y costosos acorazados “de clase Trump”, que no encajan en la estrategia general del Pentágono de orientarse hacia la construcción de barcos no tripulados, más pequeños y baratos. Además, Phelan no ha sido capaz de aumentar con fuerza el número de buques en la flota estadounidense, una de las prioridades de la Administración.
Su salida se produce en medio de la campaña militar de EE. UU. en Irán y una semana antes de que Hegseth acuda al Congreso para testificar sobre el presupuesto propuesto para el Pentágono, de 1,5 billones de dólares, que aumentaría un 40% el gasto actual en Defensa. También llega un día después de que la Armada presentara una solicitud de 377.000 millones de dólares para el próximo año, lo que incluye más de 65,8 millones para la construcción naval, un aumento del 46%, en el que se incluyen los llamados “acorazados Trump”.
Hace tan solo tres semanas, Hegseth ya apartó al general de mayor alto rango del ejército de tierra, Randy George, exjefe del Estado Mayor del Ejército. Lo hizo en medio de una purga que ya ha afectado a 24 generales y almirantes de las Fuerzas Armadas, como parte de una transformación radical de la línea de mando que busca crear una cúpula militar fiel al presidente Trump en tiempos de guerra. A diferencia de George, que fue nombrado durante el mandato de Joe Biden, Phelan, un empresario financiero, fue nombrado por Trump después de ser uno de sus mayores donantes en la campaña electoral.
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Pero la purga, que se ha acelerado esta primavera, va más allá del ejército. Desde el mes de marzo, Trump ha cesado –o invitado a dimitir– a la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, a la fiscal general, Pam Bondi, y a la secretaria de Trabajo, Lori Chavez-DeRemer. El sucesor de Noem, Markwayne Mullin, ya fue confirmado por el Senado sin mayor complicación, pues, como exsenador, gozaba de popularidad entre demócratas y republicanos. Sin embargo, el proceso para suceder a Bondi, Chavez-DeRemer, George y Phelan podría tener mayores obstáculos. En el caso de la fiscal general, porque el Comité Judicial requiere 28 días entre la nominación de un sucesor y la audiencia de confirmación; y en los otros casos, porque los republicanos tienen mayorías estrechas en los respectivos comités, por lo que los demócratas ganan poder de veto.
Sin embargo, ninguno de estos obstáculos es mayor que lo que supondría que los republicanos pierdan el control del Senado en las elecciones legislativas de noviembre, pues es la cámara encargada de aprobar los nombramientos del presidente. Aunque todavía quedan siete meses para los comicios, algunos senadores republicanos, como John Tillis, han advertido que tienen un “calendario muy comprimido” para confirmar a los nuevos cargos.
Tulsi Gabbard, Kash Patel y Howard Lutnick también están en la cuerda floja en la Administración Trump
“El número de días es muy limitado”, ha dicho Tillis a Politico, pues antes de las elecciones los republicanos también quieren aprobar nuevos presupuestos, leyes migratorias y sobre el derecho al voto, entre otras. Además, el Congreso permanecerá cerrado durante tres periodos de receso, incluidas dos semanas en verano, y los congresistas también estarán en campaña electoral, lo que podría dificultar la confirmación de algunos nominados.
Esta situación explica la urgencia de la Administración Trump por comprimir en el contexto actual todos sus despidos. Los próximos altos cargos que se rumorea que podrían salir en las próximas semanas son la directora de los servicios de inteligencia, Tulsi Gabbard, a quien ya le despidieron a uno de sus subordinados, el director de Contraterrorismo, Joe Kent, por su oposición a la guerra de Irán; el director del FBI, Kash Patel, acorralado por acusaciones sobre el consumo de alcohol y el comportamiento errático; o el secretario de Comercio, Howard Lutnick, cuyos aranceles “recíprocos” fueron tumbados por el Tribunal Supremo este año.




