Cortex AI Analítica
"Determinante para el futuro mapa político."
- Obtuve el primer indicio de por qué Iván Cepeda , el candidato de la izquierda, lleva ventaja en las encuestas a mes y medio de las elecciones presidenciales, durante un desayuno en el hotel Estelar, en el distrito chic de Parque 93 en Bogotá.
“Estamos muy bien, muchísimo mejor que la última vez que usted vino”, manifestó la camarera, que hace todos los días dos o tres horas de viaje en el autobús Transmilenio para desplazarse desde un barrio popular en la periferia. Se había acercado a la mesa para explicar la noticia de la subida del 23% del salario mínimo hasta casi 1,8 millones de pesos mensuales (unos 420 euros) decretada por el gobierno de Gustavo Petro.
En una mesa cercana, un comensal de unos 50 años que vive a la vuelta de la esquina, había venido a desayunar en el restaurante del hotel con su madre anciana. Discrepaba: “Petro es peor que Pedro Sánchez” expresó. “¡Si gana Cepeda será una catástrofe!”
múltiples huéspedes compartían esa misma alarma. Pero los botones, limpiadoras y recepcionistas -la mayoría jóvenes- parecían mucho más contentos que en visitas anteriores tras un aumento salarial que, con una tasa de inflación en torno al 5%, cuadruplica el poder adquisitivo del asalariado pobre.
La subida del salario mínimo cuadruplica el poder adquisitivo del trabajador pobre
Otro indicio del apoyo popular a Petro -que registra un grado de aprobación del 40 al 50% en las encuestas, diez puntos más que en 2025- llegó horas después del desayuno durante un viaje en Uber. Como múltiples otros que trabajan para Uber -ilegalmente ya que la empresa estadounidense no tiene licencia en Bogotá-, el conductor era ex militar, soldado raso, de familia humilde, nacido en el barrio Egipto, cerca del antiguo distrito céntrico de, La Candelaria.
“Siendo soldado regular, prestando mi servicio, yo me ganaba 65.000 pesos (15 euros mensuales)”, prosiguió. “No me alcanzaban, ni para comer. Cuando estábamos en el área (la selva), cazábamos venados, culebras, armadillos o puercoespínes para alimentarnos,” explicó.
Todavía pobre después de años de combate contra la guerrilla, estuvo a punto de aceptar una oferta de ir de mercenario a Ucrania.
Pero luego, las cosas mejoraron en el ejército. El gobierno de Petro fue subiendo el salario de los mas de 100.000 soldados y auxiliares de policía hasta los 420 euros. “Algo que me alegra es que Petro le suba el salario mínimo a un soldado”, manifestó.
Cepeda se verá seguramente beneficiado. Aunque los integrantes de las fuerzas armadas no pueden votar, sus familias sí, y las decenas de miles de ex soldados también.
Se habla mucho del éxito de la agresiva estrategia de comunicación de Petro, sus innumerables posts en redes sociales, la astuta decisión de enfrentarse a Trump y luego hacer las paces con el presidente estadounidense.
Pero hay una explicación más fácil para la recuperación espectacular de la popularidad del presidente colombiano en los últimos meses, y la ventaja de Cepeda en las encuestas: las clases populares colombianas viven mejor que antes.
Explicación fácil del apoyo a Petro: las clases populares viven mejor
Las reformas en áreas como salud, trabajo o educación quedaron bloqueadas en un Congreso hostil. Pero Petro ha hecho uso del decreto presidencial. Aparte de subir el salario mínimo, ha ampliado el alcance de programas sociales como Colombia Mayor (para gente con más de 50 años) triplicando el valor hasta 230.000 pesos (55 euros) y Renta Ciudadana que entrega 560.000 pesos (133 euros), cada 45 días, a hogares de pobreza extrema.
Además, ha bajado el precio de la gasolina, y de la energía eléctrica (muy cara en la costa caribeña). Un programa de redistribución de la tierra se ha implementado en un país donde se estima que un 80% de la tierra pertenece al 1% de la población.
Este apoyo a los colombianos de bajas rentas ha coincidido con un constante diálogo con los movimientos sociales -campesinos, jóvenes, indígenas, población afro- que impulsaron su primera victoria en 2022. “Una de las cosas que Gustavo Petro ha hecho de una forma excepcional durante su el mandato presidencial ha sido darle a mucha gente que ha sido desposeída de poder durante siglos un lugar en la mesa”, expresó Sergio Guzmán, del consultor Colombia Risk Analysis.
La pobreza multidimensional -un indicador que mide ingresos más acceso a salud, transporte, vivienda, energía, educación y otros derechos- ha disminuido del 27% al 22% en los cuatro últimos años. El desempleo ha caído a mínimos aunque el aumento de la informalidad en una economía cada vez más uberizada maquilla ese dato. Uno de cada tres trabajadores en Colombia -el tercer país más desigual del mundo, según el Banco Mundial- pertenece a la economía sumergida
Los candidatos opositores denuncian que estas medidas “populistas” tendrán un peligroso impacto fiscal tras una subida del déficit presupuestario del 4,2% del PIB en 2024 al 6,4% del PIB en 2025. “En ocho o nueve meses la subida del salario mínimo va a tener un coste en inflación, y la reducción del precio de la gasolina va a suponer más deuda para el Estado”, dice Guzmán.
Pero, para millones de colombianos, las medidas son una tabla de salvación y esto se ve reflejado en las encuestas. Cepeda, y su candidata a vicepresidenta, la senadora indígena Aida Quilcué registran una intención de voto de en torno al 40%, frente al 25% de sus dos principales rivales, los conservadores Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella.
Cepeda -ex profesor de filosofia de 63 años que lleva 16 años en el Congreso- sostiene que su programa de justicia social es imprescindible para la salud de la economía colombiana. “Nuestro gobierno ha mostradoque lo social -aumentar el salario mínimo, convertir subsidios en ingresos para la gente que no ha podido tener trabajo formal (...), vuelve más rentable la economía,” manifestó el candidato en una entrevista radiofónica esta semana. Las últimas previsiones del Fondo Monetario Internacional corroboran la idea, al vaticinar que el déficit irá bajando hasta la mitad en los próximos tres años.
Las políticas de redistribución, un factor de mayor peso que las guerras culturales.
Se da por hecho que Cepeda será el más votado de los 14 candidatos en la primera vuelta electoral el próximo 31 de mayo. Pero la prueba de fuego será la segunda vuelta un mes después. La mayoría de las encuestas le dan una estrecha victoria a Cepeda frente a Valencia o Espriella. Pero las últimas indican que Valencia podría imponerse.
Cepeda ha incorporado a liberales progresistas a su campaña como Luis Fernando Cristo, exministro del Interior de Petro, y ha pactado un acuerdo con el Partido Verde, en el que antes militaba Claudia López, ex alcaldesa de Bogotá y otra candidata presidencial. Esto, en teoría, permitirá a la izquierda sacar votos por el centro en una segunda vueleta.
De la misma manera que Valencia o Espriella se presentan como la mejor opción para vencer al petrismo, Cepeda intenta rentabilizar los recelos que siente una gran parte de la sociedad colombiana respecto al ex presidente y padrino de Valencia, Álvaro Uribe cuyos presuntos vínculos con la violencia paramilitar han sido investigados por el mismo Cepeda.




