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- Los principales puntos de fricción siguen siendo el control del programa nuclear iraní y el futuro del estrecho de Ormuz, una arteria clave para el comercio energético mundial.
Sin embargo, la propia celebración del encuentro sigue en el aire. Medios iraníes aseguran que Teherán aún no ha decidido si enviará una delegación. La agencia estatal IRNA advierte de que “no hay perspectivas claras de negociaciones fructíferas”, mientras que fuentes citadas por Tasnim subrayan que no habrá conversaciones “mientras exista un bloqueo naval” de los puertos iraníes por parte de Estados Unidos.
El clima previo refleja una profunda desconfianza mutua. Trump ha combinado mensajes de apertura con amenazas explícitas. “Estamos ofreciendo un ACUERDO muy justo y razonable, y espero que lo acepten porque, si no lo hacen, Estados Unidos va a destruir todas y cada una de las centrales eléctricas y todos y cada uno de los puentes en Irán”, escribió en Truth Social. En la misma línea, advirtió que “todo Irán sería volado por los aires” si no se alcanza un pacto, en insistió en que sería “un honor hacer lo que hay que hacer”.
Teherán exige que Estados Unidos levante el bloqueo de sus puertos para ir a Islamabad
Desde Teherán, la respuesta ha sido igualmente contundente. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, cuestionó la legitimidad de Washington: “Trump dice que Irán no puede hacer uso de sus derechos nucleares, pero no dice por qué delito. ¿Quién es él para privar a una nación de sus derechos?”. Por su parte, el viceministro de Exteriores, Saeed Khatibzadeh, fue tajante: “Puedo decirles que ningún material enriquecido será enviado a Estados Unidos. Esto no es negociable”.
Los principales puntos de fricción siguen siendo el control del programa nuclear iraní y el futuro del estrecho de Ormuz, una arteria clave para el comercio energético mundial. Washington exige que Irán reabra completamente el paso marítimo y renuncie a su uranio altamente enriquecido. Teherán, en cambio, utiliza el estrecho como instrumento de presión política y económica.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica ha reimpuesto restricciones al tránsito, apenas 24 horas después de anunciar su reapertura, en respuesta al mantenimiento del bloqueo estadounidense. “No permitiremos el tránsito si nuestros propios barcos son bloqueados”, advirtió el negociador Mohammad Bagher Ghalibaf, quien calificó la política de Washington de “ignorante” y “estúpida”.
Irán mantiene cerca del 60% de su capacidad de misiles, según inteligencia estadounidense
En su octava semana, la guerra ha provocado el mayor shock en el suministro energético de la historia, disparando los precios del petróleo. Aunque el anuncio de una posible reapertura del estrecho hizo caer los precios y disparó las bolsas, el nuevo cierre amenaza con generar más volatilidad. “Los acontecimientos del fin de semana ponen de relieve lo precaria que es la situación”, advirtió la analista Amrita Sen.
A ello se suma la cuestión de los misiles balísticos. Irán no solo ha rechazado limitar su programa, sino que ha intensificado su actividad militar. El comandante de la Fuerza Aeroespacial de la Guardia Revolucionaria aseguró que el país está reponiendo lanzadores y drones a un ritmo superior al previo a la guerra. Según estimaciones de inteligencia estadounidense, Teherán aún conserva alrededor del 60% de su capacidad de lanzamiento. “Estamos plenamente preparados” para una reanudación de las hostilidades, subrayaron fuentes iraníes.
En paralelo a las negociaciones, Israel mantiene una postura de máxima alerta y considera que el conflicto está lejos de resolverse. Según fuentes recogidas por medios israelíes, el Gobierno israelí cree que la guerra “no ha acabado” y prepara escenarios en caso de colapso de las conversaciones. Entre ellos, una lista de objetivos iraníes susceptible de ser atacada si fracasa la vía diplomática.
Israel declara una ‘zona de amortiguamiento’ en el sur del Líbano a pesar de la tregua con Hizbulah
El conflicto se extiende también a Líbano, donde el alto el fuego entre Israel y Hizbulah forma parte indirecta del equilibrio negociador con Irán. Teherán ha insistido en que cualquier prolongación de la tregua debe incluir este frente, mientras sobre el terreno la situación sigue siendo volátil. El Ejército israelí publicó el domingo un mapa de su nueva línea de despliegue en el sur del Líbano, revelando que controla decenas de aldeas en una franja de entre 5 y 10 kilómetros dentro del territorio libanés. La zona, en gran parte evacuada, se perfila como una futura “zona de amortiguamiento”.
“Cinco divisiones, junto con fuerzas de la Armada israelí, están operando simultáneamente [...] para desmantelar infraestructuras de Hizbulah y evitar amenazas directas”, señaló el ejército. El ministro de Defensa, Israel Katz, fue aún más explícito: “Cualquier estructura que amenace a nuestros soldados y cualquier carretera sospechosa de contener explosivos debe ser destruida inmediatamente”
Colaboradora de La Vanguardia en Oriente Medio. Anteriormente, pasó por la delegación de El Cairo de la Agencia EFE y el Parlamento Europeo




