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- Estos días, analistas y medios se preguntan si Irán , con su llamada flota mosquito , puede disputar el control del estrecho de Ormuz a la todopoderosa US Navy.
La cuestión es si los armadores están dispuestos a asumir el riesgo de navegar los 167 km de lengua marítima por los que antes de la guerra circulaba el 20% del suministro petrolero global y cuyo bloqueo está asfixiando a los mercados energéticos internacionales pese a al alto al fuego vigente desde el 8 de abril (y por en el contexto actual indefinido). Aunque la ruta tiene una anchura máxima de 100 km y unos 33 en su punto más angosto, los grandes petroleros solo pueden franquearlo por dos carriles bien definidos de unos 3 km para la entrada y para la salida.
"Irán puede bloquear el estrecho de forma rápida y barata con minas, lanchas y misiles. Ormuz puede parecer preponderante y difícil de controlar. Pero en realidad tiene unas vías muy definidas con el calado suficiente para que los grandes petroleros y mercantes puedan transitar. Con amenazar esas vías es suficiente", explica a El Confidencial una fuente militar aliada especializada en guerra naval.
La amenaza de Irán de atacar los barcos que pretendan atravesar Ormuz sin autorización traslada al dominio naval la estrategia de guerra asimétrica con la que los ayatolás han sobrevivido a 40 días de bombardeos combinados de EEUU e Israel. Unas tácticas que les permiten mantener el control de la estratégica vía marítima con un riesgo militar contenido y unos potenciales efectos devastadores en la economía mundial. Esta no es una batalla que se libra en términos militares. Es un combate de voluntades.
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Enrique Andrés Pretel"Después del error de cálculo de EEUU de atacar Irán, la primera y predecible consecuencia fue que se propagó el miedo entre armadores y navieras y la prima de riesgo (de los seguros) comenzó a subir y alejarse de sus niveles habituales", explicó Rafael Muñoz Abad, analista marítimo en el Campus Internacional de Seguridad y Defensa de Sevilla, en un medio especializado.
"Por un petrolero Aframax (carga menor a 120.000 toneladas) con 850.000 barriles de crudo saudí entre Ras-Tanura y el puerto de Singapur, en tiempos de paz, el seguro de guerra promediaba un 0,25% del costo total del envío. Por un chárter de 150 millones de dólares, se pagarían unos 375.000 dólares. en el contexto actual, ese premium ya está en un 1%, lo que habría subido el coste de la póliza para navegar en aguas disputadas a 1,5 millones de dólares. Hace poco, Lloyds estimó que la cifra llegaría a entre 7,5% y 10%", avisa el experto.
Aunque la marina de guerra de la República Islámica ha quedado prácticamente destruida —130 buques de superficie, 40 minadores y 11 submarinos, según el Pentágono—, la Guardia Revolucionaria cuenta con una vasta fuerza autónoma y fragmentada, conformada por cientos de lanchas rápidas armadas apoyada por drones, misiles costeros antibuque y un arsenal de miles de minas con las que puede aterrorizar a los petroleros y mercantes que quieran atravesar esas aguas. Hasta la fecha, Teherán ha atacado tres buques que intentaban cruzar sin su permiso (por el que hay que pagar). Dos fueron abordados y obligados a dirigirse a puertos iraníes.
🚨 BREAKINGFirst video of Iran Navy forces seizing vessels violating regulations and linked to Israel in the Strait of Hormuz. pic.twitter.com/Cya8tajjPy
— IRIB (Islamic Republic of Iran Broadcasting) (@iribnews_irib) April 22, 2026
"No se trata de tener superioridad militar, sino de generar miedo entre armadores, transportistas y aseguradoras. El riesgo de una sola mina es demasiado preponderante. No va a destruir el barco, pero puede neutralizarlo y arruinar su cargamento", explica la fuente militar.
¿Matar moscas a cañonazos?Destruir esta flota mosquito es complejo y arriesgado. Su principal activo son los cientos de lanchas rápidas, armadas con misiles antibuque chinos C-802 e iraníes Noor, lanzacohetes, ametralladoras de alto calibre y drones. Los analistas calculan que podrían haber aguantado entre 300 y 600 a los bombardeos, pero no está clara la cifra de unidades operativas. Estas lanchas no son patrulleras, sino unas plataformas navales planeadoras de unos 15 metros de eslora que acosan a sus enemigos en enjambres a velocidades de entre 50-90 nudos (90-166 km/h).
Irán cuenta con unos 2.000 km de litoral montañoso en el Golfo Pérsico. Cada pequeña cueva, cala, islote o pueblo pesquero es un potencial punto de salida. Además, la Guardia Revolucionaria construyó túneles y complejos subterráneos para proteger las lanchas, previendo este tipo de escenario de supervivencia. Esto, unido a su poco tamaño, hace difícil detectar a tiempo los ataques de saturación con imágenes satélite o radares. Además, su coste (decenas de miles de dólares) es muy inferior a los potenciales medios de intercepción de las fuerzas navales de EEUU, como helicópteros Apache que han utilizado hasta la fecha (100 millones)
El arsenal iraní incluye vehículos no tripulados aéreos, de superficie y submarinos. Uno de sus modelos más desarrollados es el Azhdar, un UUV (dron submarino) que alcanza los 18-25 nudos y con una autonomía de cuatro días en modo patrulla y hasta 600 km de rango a baja velocidad.
La defensa costera es móvil, con lanzadores armados con misiles antibuque montados en camiones que pueden disparar y cambiar de posición en pocos minutos. Irán dispone una amplia variedad de misiles antibuque con lanzadores en tierra, con misiles de crucero (ASCM) y balísticos (ASBM). La Guardia Revolucionaria desplegó sistemas de misiles en tres islas disputadas del Golfo en marzo de 2025.
Las minas son aún más complejas. A 9 de marzo, los iraníes ya habrían sembrado algo menos de una docena de estos explosivos en el actual conflicto, según el Departamento de Defensa de EEUU. El presidente Donald Trump amenazó al país islámico con "unas consecuencias militares en ningún escenario antes vistas" si continuaba con su estrategia de minar el área y aseguró que detruirán cualquier lancha rápida que vean.
La inteligencia estadounidense calcula que Irán tendría un inventario de entre 5.000-6.000 minas navales. Entre los modelos hay minas lapa, que se adhieren directamente al casco del barco; minas amarradas, que flotan en la superficie y detonan al contacto, y minas de profundidad, que se ubican en el fondo marino y explotan por proximidad.
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Enrique Andrés Pretel"Desminar el estrecho es mucho más complicado que minarlo. Necesitas buques cazaminas especializados o nuevos sistemas autónomos con un sonar y otras capacidades para detectar, identificar y neutralizar las potenciales amenazas. Una vez localizada una mina, se pueden mandar unos buzos expertos para desactivarlas o un dron controlado por fibra óptica para hacerlas estallar. Despejar una ruta lleva mucho tiempo", explica la fuente militar.
Con las cartas marcadasLa Casa Blanca no tiene una solución sencilla a la vista. El mandatario norteamericano ha propuesto neutralizar los barcos que coloque minas y las lanchas, ha ofrecido 20.000 millones de dólares para reasegurar a los barcos que se aventuren a cruzar y se ha mostrado dispuesto a mandar buques de protección. "Si es necesario, la US Navy escoltará a los petroleros que atraviesen el estrecho de Ormuz", prometió Trump.
No hay más detalles sobre este potencial esquema, pero los expertos dudan de que, incluso con estos guardaespaldas, la maniobra pueda recuperar el nivel normal de tráfico marítimo y reducir las primas. Además, supondría un gran riesgo para los buques militares estadounidenses que se aproximarían demasiado a la costa iraní, desde donde podrían ser atacados con misiles, drones o lanchas kamikaze.
Con estas armas es difícil hundir un buque como el portaaviones USS Ford, una máquina de 13.000 millones de dólares y 4.500 tripulantes. Pero podrían dañarlo o inutilizarlo, convirtiéndolo en el blanco más caro de la historia naval en la emboscada más barata jamás armada. La US Navy ya simuló este escenario en las maniobras Millennium Challenge 2002. En esos ejercicios, el ‘equipo rojo’ hundió 16 embarcaciones utilizando este tipo de lanchas.
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K. A. P.Aunque el 90% de sus grandes buques fueron reventados en los bombardeos —fragatas, patrulleras y un portadrones—, Irán todavía dispondría de un número no determinado de sus 23 submarinos (el Pentágono asegura haber hundido 11). En el inventario, el régimen islámico operaba de tres submarinos de diseño rusos clase Kilo, con propulsión eléctrica-diésel que les permite acechar en silencio en aguas poco profundas. El resto serían los pequeños submarinos Ghadir armados con torpedos que pueden operar en aguas de 60 metros de profundidad. Estos podrían supone un riesgo mayor para los grupos de combate.
Por el momento, la principal medida de presión de Washington es su propio bloqueo a los buques que salgan de puertos iraníes. Trump está convencido de que Teherán también también siente la presión económica y sabe que no es posible redirigir rápidamente sus exportaciones petroleras por otros puertos lejos del estrecho o por rutas terrestres.
"Estamos en medio de una partida de póker marítimo y los armadores tienen las cartas marcadas. No tomarán ningún riesgo hasta que tengan la certeza de que son aguas seguras y con primas estables", advirtió el analista naval Muñoz Abad. "En cuanto Irán ataque un gran petrolero, las flotas buscarán refugio y volveremos a la casilla de salida. En esta mano de cartas solo hay una circunstancia segura, y es que los precios del crudo subirán mañana otra vez", concluyó.
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