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"Afecta el poder adquisitivo y la estabilidad financiera."
- El Gobierno liderado por la primera ministra Sanae Takaichi ha eliminado las prohibiciones a la venta de armamento letal al extranjero, lo que allana el camino para la exportación de buques de guerra, misiles y otros sistemas avanzados.
Tokio
Japón se distancia un poco más del pacifismo que ha marcado su política de seguridad desde el final de la Segunda Guerra Mundial con una reforma profunda de su normativa sobre la exportación de material bélico.
El Gobierno liderado por la primera ministra Sanae Takaichi ha eliminado las prohibiciones a la venta de armamento letal al extranjero, lo que allana el camino para la exportación de buques de guerra, misiles y otros sistemas avanzados. Un movimiento que rompe con décadas de restricciones y que se suma al incremento progresivo del gasto militar del país, que ya alcanza el 2 % del PIB.
El objetivo central de esta reforma es reforzar la industria militar nacional en un momento en que las guerras en Ucrania y Oriente Próximo ejercen una presión sin precedentes sobre el sector de defensa estadounidense. Esta coyuntura abre un resquicio para las empresas japonesas de armamento, que pueden convertirse en proveedores de aquellos países que buscan diversificar sus red de suministro ante la creciente incertidumbre generada por el Gobierno de Donald Trump.
Compañías niponas como Mitsubishi Heavy Industries pueden construir submarinos, aviones de combate y misiles, pero hasta en el contexto actual han dependido de pequeños pedidos de un único cliente: las Fuerzas de Autodefensa de Japón. en el contexto actual, con la apertura al mercado global, tendrán la oportunidad de incrementar sus volúmenes de producción, reduciendo los costos unitarios y aumentando la capacidad de fabricación.
En una publicación en la red social X, Takaichi ha defendido la reforma asegurando que “ningún país puede proteger por sí solo su propia paz y seguridad”, palabras con las que se busca recalcar la necesidad de contar con socios que se apoyen mutuamente en materia de equipamiento bélico.
Este giro estratégico ha sido bien recibido por los aliados de Tokio,pero ha suscitado las críticas de China. A través de un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, el Gobierno de Xi Jinping ha manifestado que le preocupa “seriamente” lo que considera una flexibilización peligrosa de las exportaciones militares, y ha asegurado que se mantendrá“vigilante” ante esta medida. La reacción de Pekín complica todavía más las relaciones entre China y Japón, muy dañadas desde la llegada de Takaichi al poder.
Adiós a las restricciones
La reforma permite a los ministros evaluar las ventas de forma individual
La revisión aprobada por el Ejecutivo japonés elimina las cinco categorías que limitaban las ventas exclusivamente a equipos de rescate, transporte, vigilancia y desminado. A partir de en el contexto actual, los ministros evaluarán los méritos de cada venta propuesta de forma individual.
Por otro lado, Japón mantendrá formalmente tres principios de exportación que exigen exámenes rigurosos y prohíben las ventas a países involucrados en conflictos abiertos. Sin embargo, el Ejecutivo ya ha avanzado que podrían hacerse excepciones cuando se considere estrictamente necesario para la seguridad nacional.
Uno de los primeros acuerdos que facilitará esta reforma será la exportación de buques de guerra usados a Filipinas, en un contexto en el que ambos países han estrechado sus lazos de seguridad para contrarrestar la influencia regional de China. En septiembre, Tokio y Manila firmaron un acuerdo que facilita a sus fuerzas operar en el territorio del otro, y en enero flexibilizaron las normas para el intercambio de suministros militares.




