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- “Pero usted es el presidente de nuestro país y creo que no debemos temerle”, señaló.
El mensaje ya lo han visto más de 20 millones de personas, y más de 1,2 millones lo han señalado con un “me gusta” en Instagram. En redes a Bonya ya le han puesto un nuevo nombre: “la voz del pueblo”.
En este vídeo viral, que dura unos 18 minutos y difundió el 14 de abril, Bonya asegura que hay temas que preocupan a sus conciudadanos rusos y que Putin debería conocer, pero que el presidente no está al tanto porque sus subordinados le mienten o no le dan toda la información. “Nosotros le apoyamos y creemos que es un político fuerte, pero hay muchas cosas que usted no sabe y por eso estoy grabando ese vídeo”, le dice. La influencer, que se hizo famosa por las primeras ediciones del Gran Hermano ruso (Dom 2), tiene 46 años y cuenta con cerca de 13 millones de seguidores en Instagram, afirmó que también le tienen miedo los blogueros, los artistas y los mismos ciudadanos rusos. “Pero usted es el presidente de nuestro país y creo que no debemos temerle”, señaló.
El bloqueo de las redes sociales hace que las pequeñas empresas “se marchiten”, dice la influencer al líder ruso
En concreto, Bonya se refirió a cinco asuntos que el líder ruso “debería conocer”: las recientes inundaciones en la región de Daguestán, en el Cáucaso; los derrames de combustible “visibles desde el espacio” en las costas del mar Negro; la incautación y sacrificio de ganado en Novosibirsk (Siberia) por una emergencia sanitaria; las reglas en torno a la caza de animales en peligro de extinción; y, por supuesto, las restricciones aplicadas al acceso a internet, que el Kremlin justifica por motivos de seguridad vinculados a los ataques de drones ucranianos contra territorio ruso.
“Ningún gobernador (regional) se lo contará, y le explicaré a usted por qué: porque le tienen miedo”, manifestó Bonya dirigiéndose al líder ruso. Según la bloguera, que tiene 46 años, entre Putin y la gente hay “un muro enorme y grueso, y yo quiero romper este muro” para que el presidente “entienda el dolor de la gente”. En el caso de las inundaciones de Daguestán, criticó a las autoridades regionales por su actitud hacia las víctimas y su reacción tardía.
En cuanto a las restricciones para acceder a redes sociales y a medios de comunicación críticos con el poder, Bonya puso como ejemplo Instagram, el medio desde el que su mensaje ha llegado hasta el Kremlin. Precisamente, esta es una de las redes sociales a las que no se puede acceder desde territorio ruso si no se utiliza un medio para saltarse el bloqueo, como una red privada virtual (VPN).
Bonya señaló que esa red social representa una oportunidad para que las personas “vean, comuniquen, compren” y lamentó el daño a las pequeñas empresas, que se “marchitan” por la restricción de acceder a ella.
El Kremlin recibe el mensaje
Desde el comienzo de la guerra en Ucrania, Rusia ha bloqueado páginas web y medios de comunicación críticos con el poder. Tampoco es posible acceder en Rusia a redes sociales como Facebook, X, SnapChat o la plataforma de vídeos YouTube. Desde el año pasado comenzó a bloquearse el acceso a las plataformas de mensajería WhatsApp y Telegram. Las autoridades esgrimen, entre otras cosas, que no han cumplido las leyes rusas para luchar contra el crimen.
Lejos de rechazar estas críticas a las autoridades rusas, el Kremlin las ha acogido de forma más que flemática, señalando que ya se está ocupando de los asuntos citados.
“Ciertamente, hemos visto el vídeo. Es bastante popular. De hecho, tiene muchas visitas. Ha captado la atención de la audiencia en las redes sociales”, expresó el pasado jueves Dimitri Peskov, portavoz de Putin. “Son temas muy resonantes. Pero, para ser justos, se está trabajando mucho en ellos. Hay mucha gente involucrada, y ninguno de ellos se deja sin atención”, agregó.
Horas después, Victoria Bonya agradeció la reacción de Peskov y dio las gracias a los usuarios de Instagram por su apoyo. “¡Traicionaría mi espíritu ruso si no expresara lo que era una piedra en mi alma!”, escribió.
Corresponsal de La Vanguardia durante más de dos décadas en Moscú. Con anterioridad, escribió para este diario desde Hong Kong y cubrió acontecimientos como el referéndum de independencia de Timor Oriental (1999) o la guerra de Afganistán tras los atentados del 11-S (2001). En la "prehistoria" trabajó en Madrid para la revista Cambio16 y la de manera constante recordada Jaque, especializada en ajedrez, una de sus grandes pasiones.




