Irán ha redefinido el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz difundiendo una ruta alternativa este jueves para que los buques y petroleros eviten las zonas minadas por la
Guardia Revolucionaria. Esta medida llega después de acordar un alto el fuego temporal de dos semanas ligado a conversaciones en Pakistán. El corredor marítimo sigue marcado por una tensión extrema al no haber normalizado el paso de las embarcaciones de países no aliados de Irán. Los líderes mundiales han celebrado la reapertura del estrecho de Ormuz, pero se han mostrado cautelosos porque aún no es seguro transitar por la región debido a la fragilidad de la tregua, que en ocasiones se ve alterada por los ataques de Israel a infraestructuras de refinería iraní y los constantes bombardeos del ejército en el sur del Líbano. Este miércoles Irán suspendió el tránsito después de haber anunciado la reapertura tras la mayor oleada de ataques en el Líbano. Irán ha mantenido bloqueado el estrecho de Ormuz, por donde circula la quinta parte del petróleo mundial, como medida de presión a Washington y
Tel Aviv. Solo ha garantizado el paso seguro a buques de naciones aliadas o neutrales en el conflicto como China, India y España. El comunicado de la
Guardia Revolucionaria, difundido por las agencias de noticias iraníes como Tasnim e ISNA, replica que «todos los buques que tengan previsto transitar por el estrecho de Ormuz» deben seguir «rutas alternativas» para «cumplir con los principios de seguridad marítima y evitar posibles colisiones con minas navales». La ruta de entrada y salida del estrecho de OrmuzLa Armada de la
Guardia Revolucionaria ha propuesto un esquema con una ruta de entrada: los barcos que lleguen desde el mar de Omán deben navegar hacia el norte, en dirección a la isla de Larak, y desde allí proseguir hacia el interior del golfo Pérsico. Y una ruta de salida: los buques que abandonen el golfo Pérsico deberán pasar obligatoriamente por el sur de la isla de Larak antes de enfilar hacia el golfo de Omán. El nuevo trayecto obliga a navegar entre las islas Qeshm y Larak siguiendo el conocido 'peaje de Teherán'. La Marina de la
Guardia Revolucionaria va a vigilar en todo momento los trayectos de estos petroleros para poder efectuarles inspecciones y controles. «Para protegerse de posibles colisiones con minas, en coordinación con la Armada de la
Guardia Revolucionaria hasta nuevo aviso, los buques tendrán que tomar rutas alternativas para el tráfico en el Estrecho de Ormuz», expresa el comunicado. Teherán ha prohibido el tránsito por «una zona de peligro» delimitada en el mapa con un círculo bajo el título 'área de peligro, zona restringida a todo tráfico'. El punto marcado era la ruta que solían tomar los barcos a través del estrecho. Navieras como Maersk han asegurado que no reanudarán sus rutas por el estrecho al considerar que el riesgo de ataques con drones o minas sigue siendo elevado pese a la tregua. Rusia y China vetaron en el Consejo de Seguridad de la ONU usar medios defensivos para abrir este paso marítimo argumentando que la prioridad debe ser el fin total de las hostilidades y no solo la protección comercial. Por el momento, países como Italia o
Reino Unido han mostrado su compromiso para trabajar con sus socios y lograr una reapertura total. El primer ministro británico,
Keir Starmer, ha emprendido un viaje oficial al Golfo para elaborar un plan seguro.