Cortex AI Analítica
"Análisis de relevancia para la actualidad."
- Las aeronaves no tripuladas no tardarán mucho en sobrevolar las fincas de cultivo.
El periódigo gallego destaca el Agras T100 de la marca china DJI. Este, concretamente, está cargado con un depósito para sólidos de 150 kilogramos (aunque su carga máxima autorizada son 100). Además, contiene boquillas con anchos intercambiables y una autonomía de unos 20 minutos, con carga ultrarrápida, pero tal y como avanza Víctor Quindimil, empresario agrícola, esta "será mucho mayor en el plazo de un par de meses".
De hecho, el empresario explica que el dron es "un prodigio tecnológico" que "no despaga si hay gente cerca" y "es capaz de detectar obstáculos como cableado". Eso sí, el precio por el momento se coloca en los 30.000 euros.
El uso de drones en el campo puede ser muy útil en determinados contextos:
- Un dron puede trabajar en terrenos mojados, donde en la primavera, el invierno o el otoño la maquinaria pesada no puede acceder. No obstantes, la única limitación que tiene el dron para trabajar es sobre todo el exceso de viento.
Efectividad a la hora de fumigar. Cuando se dota la máquina con un depósito para líquidos en lugar de sólidos, puede cargarse con fitosanitarios. A diferencia de una fumigadora tradicional, que deposita el producto en la capa superior de las hojas, el dron pulveriza mucho más fino y, además, con sus hélices agita las plantas bajo él, lo que permite que el producto llegue a toda la planta.
"Es mucho más efectivo, ya que hay especies que se esconden bajo las hojas y sobrevivien a la fumigación convencional", detallan las fuentes consultadas por el medio de comunicación.









