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"Análisis de relevancia para la actualidad."
- Entonces, ahí sigue habiendo una brecha sustancial, y yo creo que en el contexto actual esté Cristina Koch en el espacio regresando de una de las misiones más importantes, trata de marcar que es algo posible.
El amerizaje de hoy no solo marca el cierre de un viaje orbital alrededor de la Luna, sino también un punto de inflexión en la carrera por reinstalar la presencia humana fuera de la órbita terrestre. Con hitos como el de Christina Koch, la primera mujer en viajar al espacio profundo, Artemis II reconfigura el mapa de la exploración espacial y abre nuevas preguntas técnicas, operacionales y humanas. Preguntas que Gaete ya ha enfrentado en simulaciones de alta exigencia, replicando escenarios de emergencia en el reingreso de la misma cápsula que hoy vuelve a la Tierra.
Desde entrenamientos con la Fuerza Aérea de Chile hasta programas en Estados Unidos, su trayectoria refleja una paradoja: formarse para una industria que aún no existe plenamente en el país, pero que comienza a proyectarse. En ese cruce, el regreso de Artemis II no es solo una noticia global, sino también el espejo de una aspiración que empieza a tomar forma.
¿Cuándo esto pasó de ser un sueño a un camino real para profesionalizar su carrera aeroespacial?
Yo me di cuenta muy joven que quería ser astronauta, empecé a buscar opciones, porque en Chile no tenemos agencia espacial. Así fue como llegué a descubrir que existen campamentos espaciales de NASA para menores de edad, para estudiantes que están cursando educación media.
Foto: NASA
Encontré una beca, y en cuarto medio pude viajar al campamento NASA Advanced Space Academy. Me gradué el 2022, y ya luego el 2024 postulé para un programa de formación de astronautas en Estados Unidos. Quedé seleccionada en agosto y ya eso era mucho más vinculante, era un nivel más profesional. También pude acceder a un programa aeroespacial que impartió la FACH, y me convirtió en la primera civil en recibir un entrenamiento por ellos para convertirme en astronauta. Eso también marcó un hito relevante.
Artemis II vuelve a posicionar a mujeres en la exploración lunar. ¿Qué impacto concreto cree que tiene esto en la formación de nuevas generaciones en STEM?
Hay una brecha en las carreras STEM en general que se ha ido acortando. Pero claro, si tú ves el tema del vuelo espacial tripulado, de las casi 800 personas que han ido al espacio menos del 15% son mujeres. Entonces, ahí sigue habiendo una brecha sustancial, y yo creo que en el contexto actual esté Cristina Koch en el espacio regresando de una de las misiones más importantes, trata de marcar que es algo posible.
Y desde lo técnico, ¿qué aprendizaje deja una misión orbital como la del Artemis II para el desafío de hacer un próximo alunizaje?
Ha sufrido hartos cambios el programa Artemis, en el contexto actual se suma una nueva misión. La idea de retomar los vuelos tripulados a la Luna para ya sentar una base con presencia permanente, con el fin también de que sea un trampolín para ir a Marte. Y hace no mucho se quería hacer una estación orbitando la Luna, que finalmente se descartó.
¿Qué competencia física o cognitiva han sido las más exigentes durante ese transcurso?
Se necesita un estado físico y mental bueno, pero tampoco es como un estado físico extremo, ya no se habla tampoco de un entrenamiento militar como tal. Lo que sí es muy sustancial es el componente mental de los astronautas. Hay algo que se llama Manejo de Recursos de la Tripulación, y eso desde el inicio de mi entrenamiento lo recalcan, es fundamental.
¿Por qué?
Porque hubo un tiempo en donde empezaron a ocurrir accidentes y no eran por temas técnicos, sino por una operación humana.
Cristina Koch (izq.) es la primera mujer astronauta en ir hacia el espacio profundo. Foto: NASA.
¿Qué cosas le impartían?
Por ejemplo, el último entrenamiento que tuve fue en octubre del año pasado, era una simulación del regreso de la cápsula Orion. La misma que está en el contexto actual en la misión de Artemis y traerá de vuelta a los astronautas. Es el rescate, que tiene un desafío operacional logístico super sustancial, y te ponían en distintas situaciones.
No sé, amarizaste y había una tormenta, el estado del mar estaba distinto, tienen que ingresar ya no por la compuerta lateral, sino por la de arriba. Ahí trabajas bajo presión con tu tripulación y tiene que haber una buena coordinación. El trabajo en equipo acá es fundamental.
¿Qué brecha identifica entre la preparación en EE. UU y la que pueda existir en Chile?
Cuando quedé seleccionada en este programa en Estados Unidos, antes de viajar, tuve el programa en la FACH, porque me prepararon para tener un buen desempeño en el programa en Estados Unidos. Y si te soy honesta, el programa de acá en Chile fue del mismo nivel, de hecho, o un poco más exigente a nivel físico. Por ejemplo, tuve vuelos de fuerza G con los Halcones. Acá alcancé G’s mucho mayores y maniobras mucho más complejas de los que las tuve allá.
Matilde Gaete, aspirante a astronauta chilena.
¿Cómo se vive esta integración de la mujer en entornos de alta exigencia, sobre todo en materias aeroespaciales?
Mi experiencia no aplica para todos y los datos nos demuestran que efectivamente hay una brecha, pero yo en lo particular creo que por esa misma brecha hay que impulsar a la mujer en el espacio.
En lo que respecta a estudios de medicina espacial, fisiología en el vuelo espacial, todos los datos que teníamos eran principalmente de hombres. Si queremos llegar a la Luna, después queremos llegar a Marte, necesitamos también entender la fisiología femenina bajo esas condiciones. Entonces, creo que en ese tipo de cosas estábamos un poco atrás.
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