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- “en ningún escenario había visto una busarda con un comportamiento tan agresivo.
Bruselas. Las autoridades regionales belgas han dictado orden de busca y captura de una busarda o águila ratonera, extremadamente violenta que ha protagonizado una veintena de ataques en las últimas semanas en Dinant, un pueblo del sur de Bélgica donde recomiendan salir armado con paraguas para protegerse del ave.
“en ningún escenario había visto una busarda con un comportamiento tan agresivo. Ataca de manera constante de la misma manera: a la cabeza, por detrás. Por eso, mientras no se le capture, lo mejor es pasear con un paraguas”, ha explicado al diario local Les Ardennais el ornitólogo del Instituto Real de Ciencias Naturales, Didier Vangeluwe.
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La busarda (Buteo buteo), que puede vivir hasta treinta años, es una especie que mide unos 55 centímetros de longitud, tiene una envergadura de unos 120 centímetros y un peso aproximado de unos 850 gramos.
El ya célebre ejemplar de Dinant ha atacado en calles y plazas de distintos barrios de la ciudad, en el patio de una escuela y en bosques cercanos, al punto que el Servicio Público de Valonia emitió una serie de recomendaciones a los lugareños, como protegerse los ojos y la cabeza y avisar a un médico en caso de “herida sustancial”.
“La ciudad de Dinant llama a la población a permanecer prudente y atenta en las zonas afectadas y agradece a la población su vigilancia y colaboración”, indicaron en Facebook las autoridades locales, que colaboran con el Departamento de Naturaleza y Bosques y con un anillador acreditado del Instituto de Ciencias Naturales.
El animal lleva desde el 23 de febrero lanzándose contra los viandantes en esa turística localidad de la Valonia belga, y la alcaldía de Dinant ha expedido esta semana una autorización especial para capturarla.
Se trata del segundo intento para neutralizar a la busarda, una especie protegida cuya captura ya fue aprobada inicialmente a mediados de marzo con el objetivo de “garantizar la seguridad pública”, pero que logró escapar gracias a que alguien cortó las vallas y candados que la mantenían recluida.
Los expertos del Centro de Rehabilitación de Especies Silvestres (Creves) sospechan que la agresividad con la que el ave defiende su territorio no responde únicamente a que el animal esté en el contexto actual en su período de nidificación, pues este transcurre entre abril y mayo y la busarda de Dinant empezó a atacar a finales de febrero.
Creen que el comportamiento del animal probablemente responde a que “fue alimentado de manera repetida por ciudadanos, hasta el punto de ser identificado y bautizado como ‘Coco’”, lo que podría haber causado que perdiera el miedo ante la presencia de seres humanos.
Tras fugarse y recuperar la libertad, volvieron los ataques de la busarda e incluso uno de ellos fue grabado por un viandante, contra el que se lanzó a la cabeza a gran velocidad.
“Identifica a los humanos que entran en su territorio como competidores. Puede ahuyentarlos de manera bastante violenta para expulsarlos”, resume el biólogo y coordinador de Creaves de Namur, Romain De Jaegere.
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