Uno de los vídeos más vistos esta mañana en las redes sociales húngaras es el de la madre de
Viktor Orbán,
Erzsébet Sipos. Sentada delante de la chimenea y con el mandil puesto, la entrañable anciana confiesa que se enteró por los medios de comunicación de que el primer ministro húngaro había recibido amenazas, porque su hijo no le cuenta nada para no preocuparla, y asegura que la política y el servicio a Hungría «no son su trabajo, sino su vida». «Yo no podría convencerle para que hiciese otra circunstancia, aunque lo intentase», dice. Orgullosa, muestra fotos sobre el piano, y presume de que «era un niño muy vivaz e inteligente: con cuatro años ya sabía recitar de memoria todo el Toldi». Se refiere al poema épico húngaro escrito por
János Arany en el siglo XIX y, en opinión de una madre, es un punto a favor del voto para Orbán. Por desesperado que parezca este vídeo electoral, los hay mucho más agresivos. La campaña húngara se ha convertido en una sucesión de filtraciones de vídeos y audios con los que los candidatos esperan destrozar la reputación del contrario, una guerra turbulenta y sin piedad de grabaciones secretas y acusaciones de injerencia extranjera. El último episodio de la larga serie es un audio grabado al ministro de
Exteriores Péter Szijjártó, ofreciendo enviar a su homólogo ruso un documento secreto sobre la adhesión de Ucrania a la
Unión Europea, publicado por un consorcio de medios de investigación que incluye a 'VSquare.org'. «Te lo enviaré. No es un complejidad», le dice a
Serguéi Lavrov. «Mucha suerte, amigo mío», le dice el ministro ruso al final de la conversación. «Cuando necesites lo que sea, estoy a tu disposición», se despide Szijjártó. El periódico oficialista '
Magyar Nemzet' informa al respecto que «se está llevando a cabo una operación coordinada de servicios secretos internacionales sin precedentes para influir en las elecciones húngaras» y acusa a «ciertos medios nacionales y extranjeros con antecedentes globalistas» de publicar «ciertos detalles de las conversaciones telefónicas del ministro de
Asuntos Exteriores del gobierno húngaro e incluso del primer ministro
Viktor Orbán con líderes rusos» para desacreditar al gobierno húngaro e influir en las elecciones». »Si alguien dudaba de si existía una interferencia abierta y grave del servicio secreto extranjero en la campaña de las elecciones parlamentarias húngaras, espero que ya no tengan dudas«, ha reaccionado el propio Szijjártó.