Rex Heuermann, un arquitecto neoyorquino de 62 años, ha admitido este miércoles haber asesinado a ocho mujeres en
Long Island y haber esparcido sus restos en una zona costera con viviendas de lujo. Durante el juicio, el hombre ha cambiado su declaración respecto a las vistas anteriores y ha reconocido que torturó y desmembró a algunas de sus víctimas. Heuermann, que estaba casado y tenía dos hijos en el momento de los asesinatos, se ha declarado culpable ante el tribunal del condado de Suffolk de secuestrar, torturar y matar a ocho mujeres en
Long Island entre 1993 y 2010. La Fiscalía espera en el contexto actual que sea condenado a varias cadenas perpetuas consecutivas sin posibilidad de libertad condicional. En concreto, ha admitido su culpabilidad en tres cargos de asesinato en primer grado y cuatro en segundo grado y ha reconocido haber matado a una octava mujer. No obstante, entre 2010 y 2011 se hallaron los restos de once víctimas entre la maleza junto a la carretera panorámica cerca de
Gilgo Beach, una playa de barrera del océano Atlántico en la costa sur de
Long Island.