Cortex AI Analítica
"Influye en la gobernabilidad y el marco regulatorio."
- Al deslizar el contenido en plataformas como Instagram o TikTok no resulta raro encontrar cada vez más vídeos de mujeres que piden ser mantenidas.
Según el estudio del European Policy Center (EPC), "A Room of One’s Own is all you can afford: Why young women move to the far", elaborado por el propio Carbonell, los partidos de extrema derecha de toda Europa han visto una reducción en la brecha de género de sus votantes, al aumentar su porcentaje de mujeres. Si en 2018 ellas representaban un 15%, en 2023 ya eran el 20%.
Carbonell sostiene que "se están acercando a la extrema derecha a un ritmo más lento", que se ha visto impulsado en los últimos años por factores socioeconómicos. "Responde a un desencanto ante la promesa fallida de la independencia económica, sin embargo, en el contexto actual que lo han conseguido, el contexto económico no les permite ejercerla", explica el experto.
Expectativa versus realidadEllas ven las promesas del feminismo frustradas, con un sistema económico que no les permite tener todo lo que les prometieron. La dificultad del acceso al mercado laboral y al inmobiliario, en condiciones de mayor precariedad para los jóvenes, tampoco satisface sus demandas.
Atendiendo a los datos, solo un 37% de las mujeres españolas dice sentirse segura sobre su nivel de conocimientos financieros generales y apenas un 33% se siente apoyada económicamente en el lugar de trabajo, según el segundo estudio Mujer y Finanzas de Mastercard (2023). Así, entre el sentimiento de frustración y el consumo de redes sociales, la narrativa de la vuelta a lo tradicional y a los valores que defienden los partidos de extrema derecha permea con mayor facilidad entre los jóvenes.
Al final, no se trata solo de volver a tiempos pasados sino de recuperar lo aspiracional y la estética de estos. Véase el auge de lo divino en el disco LUX de Rosalía, la fiebre por Hakuna llenando un Movistar Arena o lo atractivo que supone fantasear con tener un lazy girl job, como dedicarse a Onlyfans, como una vía rápida para conseguir una prosperidad no alcanzada. "Se construye como una vía de escape ante un panorama que se tambalea", explica Carbonell.
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Aunque un sector de las jóvenes se siente atraído por estos ideales, las mujeres siguen liderando el voto a la izquierda en Europa. Por ejemplo, en Croacia, la fuerza más votada entre los jóvenes de 18 a 29 años fue la coalición de izquierda verde Možemo! (21,7%). No obstante, el bloque de centroderecha y derecha (integrado por HDZ, DP y Most) logró captar en su conjunto un mayor volumen de voto juvenil, según el medio H-Alter.org.
Atendiendo al género, según datos de la agencia IPSOS, los partidos de derecha como el Movimiento por la Patria (DP) y el HDZ registran una base de apoyo eminentemente masculina. Mientras, las formaciones de izquierda presentan un perfil más feminizado: el 59% de los votantes de Možemo! y el 51,9% del SDP son mujeres, lo que consolida la brecha.
La otra ruta de la desafección políticaAl final se trata de una situación generalizada en Europa. La investigación publicada en el Journal of European Public Policy, con la participación de Toni Rodon (UPF) y expertos de la London School of Economics y la Universidad Humboldt de Berlín, expone que el éxito de estos partidos entre los más jóvenes sigue liderado por hombres, con un 21% de apoyo en 2024 frente al 14% de las mujeres.
En un contexto donde, por ejemplo, en España, el 80% de los jóvenes no se sienten escuchados por la clase política de acuerdo al Informe España 2023, la desafección política se traduce en dos vertientes principales: absentismo o extrema derecha.
El 79% de los jóvenes españoles menores de 24 años no votó en las elecciones al Parlamento Europeo de 2024, y los de entre 25 y 39 años alcanzaron el 65% de participación. Una cifra histórica según los datos publicados por el Eurobarómetro de dicho año.
A su vez, un 43% de los jóvenes europeos desconfiaban de la democracia como un sistema político eficiente, de acuerdo a la encuesta "Europa Joven" de la Fundación TUI. Llegar al punto de cuestionar los valores democráticos, apuntan los expertos, es una respuesta a un establishment definido por la inestabilidad económica, la precariedad laboral, una crisis de vivienda o un contexto geopolítico convulso. "Resulta una tendencia normal eso de oponerse al poder y formar parte de una contranarrativa, porque lo que antes llamábamos Podemos en el contexto actual es Vox", sentencia Carbonell.
En otros puntos de Europa, se replica este escenario. Es el caso de Bulgaria que, a expensas de las elecciones el domingo 19 de abril, recuerda sus pasadas donde una mayor parte del voto joven (21,5 %) fue a parar al partido La Espada (Mech), liderado por Radostin Vassilev, firme defensor de las políticas del primer ministro húngaro Viktor Orbán y opositor a la ayuda militar a Ucrania.
"Tradicionalmente, los jóvenes en Bulgaria son el grupo de edad menos activo el día de las elecciones. A lo largo de los años, se ha hecho evidente que los votantes de entre 18 y 29 años tienden a apoyar a movimientos políticos emergentes. Su voto suele ser un voto de protesta, dirigido contra el orden político establecido", afirma Dimitar Ganev, analista político y director de la agencia de sondeos búlgara Trend, en declaraciones a Mediapool.
¿Es un espejismo?Irlanda también experimenta una creciente desafección política que se ha manifestado recientemente en un récord histórico de votos nulos durante las elecciones presidenciales. Según The Journal Investigation, casi el 13% de las papeletas fueron invalidadas, una cifra que supera drásticamente el máximo anterior de 1945, impulsada por una campaña en redes sociales tras la exclusión de la candidata conservadora Maria Steen.
Este descontento es especialmente visible entre los hombres jóvenes de 18 a 34 años, grupo en el que uno de cada cuatro votantes optó por anular su voto como forma de protesta. Una encuesta a pie de urna realizada durante las elecciones presidenciales reveló que un número significativo de estos votantes se inclinaba hacia la derecha, y el 68 % de ellos afirmó que habría votado a Maria Steen. Sin embargo, pese al crecimiento entre los jóvenes, el país no parece haber virado a la derecha.
En encuestas previas, el 83% de los votantes de entre 18 y 34 años respaldaba a la candidata Catherine Connolly, y partidos como Sinn Féin y los Socialdemócratas continúan liderando las preferencias en este grupo. Mientras que partidos de derecha como Aontú e Independent Ireland registran apoyos del 7% y 5% respectivamente, la mayoría de los jóvenes mantiene su preferencia por coaliciones de izquierda y centro-izquierda.
Lo mismo sucede en Grecia, donde la juventud de entre 17 y 34 años muestra una postura especialmente crítica hacia el funcionamiento de su democracia, otorgándole una nota media de apenas 3,23 sobre 10, según el estudio "Unmute Democracy" del Instituto Eteron, pero donde la derecha sigue recibiendo porcentajes de apoyo inferiores con respecto a la media nacional por parte de su juventud –en torno al 28%, en las elecciones de 2023–.
Al final, todo forma parte de una mismo ecosistema donde la política se consume como contenido y la identidad se construye a golpe de algoritmo, pero de manera constante influenciada por el contexto socioeconómico que los rodea. Aún así, a expensas de nuevos comicios, la moneda sigue en el aire, y queda por ver si este giro conservador es un romance fruto del descontento o el inicio de un cambio de ciclo que ha llegado para quedarse –más allá de una legislatura–.
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