Donald Trump recibió este miércoles en la
Casa Blanca al secretario general de la OTAN,
Mark Rutte, en una reunión marcada por un serio enfado del presidente de
Estados Unidos con la Alianza y por una crisis abierta con varios socios europeos a raíz de la guerra con Irán. La cita no transcurrió en un clima de coordinación entre aliados, sino en medio de reproches públicos muy duros de la
Casa Blanca y de amenazas ya explícitas de Trump sobre el futuro del compromiso militar estadounidense con Europa. La
Casa Blanca, según ha podido saber ABC y a instancias del senador republicano
Lindsey Graham, ha empezado a estudiar represalias contra varios socios europeos una vez se consolide el alto el fuego iraní. La mirada está puesta sobre todo en España y Alemania, tanto por las fricciones surgidas durante la guerra como por la posibilidad de revisar el despliegue de tropas estadounidenses en Europa. Entre las opciones que se manejan figuran movimientos para salida de tropas e incluso el cierre de una base en alguno de esos países. En España,
Estados Unidos mantiene dos instalaciones clave, Rota y Morón, que son de uso compartido. En Alemania, la presencia militar norteamericana es mucho más amplia y constituye uno de los grandes centros logísticos de Washington en Europa y para operaciones hacia
Oriente Próximo. En ambos casos hay irritación en la
Casa Blanca hacia sus gobiernos.