Cortex AI Analítica
"Análisis de relevancia para la actualidad."
- De Donald Trump dicen que always chickens out (de manera constante se acobarda).
“La unidad de Latinoamérica no es una aspiración, es una necesidad” ante la política agresiva de Estados Unidos, explicó Zapatero durante el debate ‘Retos para Latinoamérica y Europa en un contexto geopolítico complejo’ en la primera jornada de la Movilización Progresista Global en Barcelona, una cumbre que definió “la más sustancial en lo que va de siglo, en ningún escenario ha habido tantos progresistas con tanta fuerza juntos”.
El expresidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, durante el debate en la cumbre progresista de BarcelonaMané Espinosa / Propias
Este viernes 17 de abril se cumplían precisamente 22 años de la primera vez que Zapatero juró ante el Rey como jefe del ejecutivo español. Entonces la situación era muy diferente. Trump no había socavado los cimientos del derecho internacional, la robustez de la economía internacional no dependía de la volatilidad del estrecho de Ormuz ni el orden mundial había degenerado en el Dragon Khan de la geopolítica que es en el contexto actual. Pero también era compleja. El día después de asumir el cargo Zapatero ordenó la retirada de las tropas españolas de Irak. En dos décadas, el antiguo líder de los socialistas españoles ha pasado del “no a la guerra” a reclamar la abolición de la guerra y se indignó al recordar Afganistán, “que fue la gran misión de la OTAN y que después de 300.000 muertos vuelve a estar en manos de los talibanes con las mujeres peor que en cualquier lugar del mundo”. “Mejor dedicar el 5% de los presupuestos a la cooperación y no a gastos de defensa”, añadió.
En dos décadas, Zapatero ha pasado del “no a la guerra” a reclamar la abolición de la guerra y recuerda el desastre de la OTAN en Afganistán
“España se descubre desde América Latina” manifestó Zapatero citando a la filósofa María Zambrano. Ferviente lector del argentino Jorge Luis Borges, el expresidente tuvo la gentileza de mencionar primero a García Márquez antes que a su ídolo literario. Fue una cortesía con los dos colombianos presentes en el debate, el expresidente Ernesto Samper, que recordó que lleva la marca de cuatro balas en su cuerpo resultado de un atentado, y la senadora María José Pizarro, uno de los pilares del candidato izquierdista Iván Cepeda, que concurre como delfín de Gustavo Petro en las elecciones del próximo mayo.
“No hay nadie en Colombia que no haya sido de alguna manera víctima de la guerra”, advirtió Samper, quien valora positivamente la idea de la integración. “Latinoamérica para los latinoamericanos, un sur global unido como un nuevo sistema de convivencia” frente al “neofachismo”, defiende Samper. La senadora Pizarro -“nací en la guerra, crecí en la paz” reinvidica-, hija de Carlos Pizarro, el último comandante del M19, asesinado cuando era candidato presidencial tras firmar la paz de su guerrilla, cree que los valores progresistas triufarán en Colombia y luego en Brasil, con la presidenciales de octubre.
Víctimas de la barbarie -el abuelo de Zapatero fue fusilado por las tropas franquistas- en el ágora Ernest Lluch, víctima del terrorismo. En el debate también participó Julissa Reynoso, exembajadora de Estados Unidos en España y Andorra. De origen dominicano, esta diplomática y abogada de 51 años, representa el sueño americano de la hija de inmigrante ilegal que creció en el Bronx y se graduó en Harvard, algo que ha truncado la policía antimigratoria de Trump. “Estamos convencidos de que en las elecciones de noviembre va a haber un gran cambio”, asegura. América Latina y el mundo están expectantes.
Periodista, reportero y viajero. Redactor jefe de Narrativas Visuales de ‘La Vanguardia’. Profesor asociado del máster de periodismo BCN-NY de la UB. Premio Unicef (2001), Premi del Consell de Benestar Social (2002) y Premio Tiflos (2010)




