
El segundo piloto de Estados Unidos perdido en Iran fue rescatado el sábado y su ejército logró sacarlo con vida del país enemigo tras casi dos días desaparecido en una zona de montaña, herido y perseguido por fuerzas iraníes y milicianos. Se trata del oficial de sistemas de armas de un caza F-15E estadounidense derribado el viernes sobre territorio iraní. Su recuperación, según revelaron medios estadounidenses como The Washington Post y Axios, puso fin a una de las operaciones de búsqueda y rescate más delicadas de toda la guerra, porque la Casa Blanca se enfrentaba al riesgo de que uno de sus militares acabara capturado por el enemigo y exhibido por Teherán como trofeo político y militar.El presidente Trump permaneció en la Casa Blanca siguiendo el rescate desde el Depacho Oval y él mismo anunció en persona que la misión se cumplió con éxito . Noticia relacionada general No No Estados Unidos rescata al tripulante del caza derribado que estaba desaparecidoLa crisis comenzó cuando ese F-15E, un avión de combate biplaza de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, fue abatido en plena misión. Sus dos tripulantes lograron eyectarse. El primero, el piloto, fue localizado y rescatado con rapidez. Pero el segundo, el oficial encargado de los sistemas de armas del aparato, quedó aislado en una zona montañosa iraní, sin posibilidad de ser evacuado de inmediato y con lesiones de consideración.A partir de ese momento se abrió una carrera contrarreloj . Según esa reconstrucción publicada en la prensa estadounidense, el militar pasó cerca de dos días escondido en una grieta de la montaña, mientras unidades iraníes y grupos armados se acercaban a la zona. La presión aumentó cuando la televisión iraní empezó a difundir mensajes ofreciendo una recompensa por su captura. También se emitieron llamamientos a la población para localizar a los aviadores caídos, y circularon imágenes de iraníes peinando el terreno.Imágenes de la Guardia Revolucionaria Iraní en la que muestran uno de los aviones abatidos AFPLa gravedad del episodio no estaba solo en la desaparición del militar, sino en lo que podía significar. Un aviador estadounidense capturado en Irán habría supuesto un golpe durísimo para Trump en plena guerra. Habría dado al régimen iraní una victoria propagandística inmediata y habría abierto una crisis política y militar de primer orden en Washington. Por eso la operación se convirtió en una prioridad urgente para la Casa Blanca. Trump suele pasar la Pascua en su residencia de Florida, pero permaneció en Washington con la primera dama.La respuesta de Estados Unidos combinó fuerza militar, inteligencia y engaño. Según The Washington Post, la CIA puso en marcha una operación de distracción dentro de Irán para hacer circular la idea de que el aviador ya había sido recuperado por fuerzas estadounidenses y que estaba siendo evacuado por tierra. Con esa maniobra buscaban sembrar confusión, desviar a quienes lo buscaban y ganar tiempo para encontrar su posición real. Mientras esa campaña de engaño surtía efecto, la CIA logró localizar al militar desaparecido. Una vez fijada su posición, trasladó la información al mando militar y a la Casa Blanca. Fue entonces cuando Trump dio la orden de ejecutar la extracción. Una aguja en un pajarUn alto cargo de la Administración describió al Post la operación como la búsqueda de una aguja en un pajar, por la dificultad de localizar a un solo hombre herido en un terreno inmenso, abrupto y hostil.La misión de rescate fue de alto riesgo. Participaron helicópteros, aviones C-130, tropas de operaciones especiales y otros equipos entrenados específicamente para recuperar a militares atrapados en entornos de combate. Los aparatos estadounidenses tuvieron que volar bajo y despacio sobre las montañas iraníes, precisamente el tipo de maniobra que los hace más vulnerables al fuego enemigo.Ese peligro se confirmó durante la propia operación. Dos helicópteros de rescate recibieron disparos desde tierra iraní. Algunos de los militares que iban a bordo resultaron heridos, pero todos consiguieron regresar con vida. El rescate salió adelante, pero dejó claro que la operación se hizo en condiciones extremas y con una exposición directa al fuego enemigo.Trump anunció el desenlace poco después de la medianoche del domingo con un mensaje en Truth Social: «¡Lo tenemos!». Más tarde añadió que el militar rescatado era coronel y que estaba «gravemente herido» . También afirmó que había sido recuperado desde «lo profundo de las montañas de Irán», cuando las fuerzas iraníes estaban ya cerca de encontrarlo.El episodio se produjo además en un momento especialmente delicado para la campaña aérea estadounidense. Al mismo tiempo que el F-15E era derribado, otro avión de combate de Estados Unidos, un A-10 Thunderbolt II, también fue alcanzado por fuego iraní. En ese caso, el piloto logró conducir el aparato hasta espacio aéreo de Kuwait antes de eyectarse, y también fue rescatado el viernes.Eso significa que, en un mismo tramo de operaciones, Estados Unidos perdió un caza sobre Irán, vio otro avión alcanzado por fuego enemigo y tuvo que poner en marcha varias misiones de rescate en territorio o entorno hostil. Para la Casa Blanca era una situación especialmente incómoda, porque rompía la imagen de control absoluto que Trump había intentado proyectar desde el inicio de la guerra y que defendió en un discurso a la nación el miércoles.El resultado final fue favorable para Estados Unidos. El aviador salió con vida, todos los participantes en la operación regresaron y la Casa Blanca pudo presentar el desenlace como una demostración de capacidad militar. Pero el coste fue evidente. Hubo aeronaves alcanzadas, helicópteros bajo fuego, militares heridos y dos días de incertidumbre en los que uno de los principales temores de cualquier guerra moderna estuvo a punto de materializarse, el de un soldado estadounidense desaparecido en manos del enemigo.



