Cortex AI Analítica
"Análisis de relevancia para la actualidad."
- De ser rivales su relación evolucionó a una de las alianzas más importantes de la historia política de los Estados Unidos .
Resulta difícil para múltiples concluir en la certeza de que los principales postulados planteados (su narrativa) de política exterior y de defensa por Donald Trump como candidato presidencial y gobernante en ejercicio, tienen su antecedente esencial en las ideas de William H. Seward, secretario de Estado de los gobiernos de Abraham Lincoln (1861-1865) y de Andrew Johnson (1865-1869). Hoy,como explicamos en entrega anterior, corresponde a Marco Rubio, en la medida posible, la aplicación de esos enunciados.
Seward fue de los fundadores del Partido Republicano en 1854, con Alvan E. Bovay, Charles Sumner y Horace Creeley, a los que luego se sumó Lincoln, en un momento de crisis política. Todos eran figuras destacadas, contrarios a la sclavitud e impulsores del desarrollo industrial.
Aunque Seward gozaba de más proyección popular que Lincoln en 1860-61, a éste le correspondió convertirse en el primer presidente del país por el Partido Republicano. De ser rivales su relación evolucionó a una de las alianzas más importantes de la historia política de los Estados Unidos. Principales ejes de la visión estratégica de Seward:
1. Pensamiento político: su proyección hacia el Caribe y América Latina, donde su figura conecta directamente con la región. Más que propiamente un político, fue un visionario geopolítico.
Como Lincoln, buscaba preservar la Unión por encima de todo. De ahí su teoría del “conflicto irreprimible”, que anticipaba la Guerra Civil de su país.
2. Veía el Caribe como el “Mediterráneo americano”: conecta Atlántico y futuras rutas interoceánicas, puerta de entrada a Sur de Estados unidos y zona estratégica militar y comercial. Intentos concretos: República Dominicana, Islas Vírgenes y Cuba.
3. Canal interoceánico: visión adelantada: Panamá y Nicaragua.
4. Hacia el Pacífico y Asia.
Hasta convertir a Estados Unidos en potencia mundial: expansión estratégica, control del Caribe, dominio de rutas comerciales ( como China) e influencia en América Latina ( doctrina Monroe), como el más sustancial anticipo del papel que jugaría en los siglos XX y XXI. En cuanto al Caribe, puso especial atención en la compra o el arrendamiento de la bahía de Samaná, para establecer una base naval y en la compra de las Islas Vírgenes, que eran posesiones danesas. En Santo Domingo, Seward se entrevistó con el presidente Buenaventura Báez, quien había oscilado entre pro-español y afrancesado. El encuentro lo marcaría para de manera constante: pasó a ser apasionado pro estadounidense, hasta el extremo de proponerle al presidente Ulises Grant, en 1869, la anexión del país a los Estados Unidos, proyecto que se vio frustrado por la negativa del Congreso estadounidense a ratificarlo.
Desde enero de 1865 hasta febrero de 1867, Seward “había estado regateando con el Gobierno danés en relación con la compra de las colonias danesas del Caribe”. Y al ser informado a principios de 1867 de la negativa del Gobierno dominicano, presidido por el general José María Cabral, de ceder o arrendar la bahía de Samaná a los Estados Unidos, “decidió enviar a George Bancroft en una misión especial a España, con miras a comprar las islas Culebra y Culebrita”, localizadas en las cercanías de Puerto Rico. A la misión de Santo Domingo había enviado a su hijo Frederick Seward, y por el arrendamiento del lugar, los Estados Unidos ofrecieron 1.000.000 de dólares anticipados y otro millón en materiales de guerra. (Continuará),







